Hoy vamos a visitar Qibao, el pueblo del agua, y la Shanghái más alternativa
Hoy salimos a las 9 de la mañana para tomar el metro de las 9:15 horas, concretamente la línea 10 (lila) y la 12 (verde). Nuestra primera parada se encuentra en el distrito de Xuhui:
Pagoda de Longhua
Horario general: De 7:00 a 16:30 o 17:00 horas (no tienen página web oficial con horarios detallados, pueden variar según la temporada).
Precio entrada: 10 yuanes incluyendo incienso
Este templo es un complejo de templos budistas, el más antiguo y más grande de Shanghái, con más de 1.000 años de historia.
Tanto el templo como la pagoda fueron construidos en el 242 d.C. originalmente, durante el período de los Tres Reinos, siendo reconstruidos varias veces a lo largo de los siglos.

La pagoda actual mide más de 40 metros de altura y es una estructura octogonal de siete pisos que data de la dinastía Song (960 – 1279). A lo largo de la historia ha sufrido numerosas modificaciones y reconstrucciones. Es octogonal de ladrillo y madera, y el símbolo del Templo de Longhua. Debido a su antigüedad y fragilidad no está abierta al público, así que nos conformamos con admirarla desde el exterior.
El ambiente aquí es mucho más espiritual y menos turístico que en Jing’an; el templo está lleno de linternas, incienso y devotos.

Si venís en los meses de marzo o abril, mirad el calendario porque es posible que podáis disfrutar de su festival de primavera. Concretamente, se celebra el tercer día del tercer mes lunar.
¿Es lo mismo un templo y una pagoda? ¡Pues no! La diferencia principal es que una pagoda es una estructura arquitectónica específica de múltiples pisos, a menudo ubicada dentro de un templo budista, que puede servir para albergar reliquias o como monumento sagrado. Un templo es un edificio más amplio y genérico de culto, que puede estar dedicado a diferentes deidades, ancestros o espíritus, además del budismo.





Esta visita nos llevó una hora. Parece mucho, pero ya veis que el complejo es amplio y a nada que miréis al detalle y te contagies un poco del ambiente, querrás quedarte mucho más. Respira, pasea, y disfruta.
Os recomendamos hacer la visita hacia el final de la tarde, cuando baja el sol y la luz dorada cae sobre la pagoda. Nosotros nos organizamos de otra forma y fuimos por la mañana. Como veréis, tampoco desmerece. 🙂
Luego, sobre las 10:30 horas nos vamos al metro y tomamos la línea 11 y luego la 8 para llegar a nuestra siguiente visita:
China Art Museum
Localización: 205 Shangnan Road, Pudong New Area
Horario: De martes a domingo de 10 a 18 horas (últimas entradas a las 17 horas). Los lunes festivos sí abren.
Precio entrada: 20 yuanes, pero los domingos es gratis.
El China Art Museum de Shanghái es uno de esos sitios que merece aparecer en tu ruta para dar un respiro y añadir una buena dosis de arquitectura y arte contemporáneo. Está alojado en el edificio del pabellón de China de la Expo 2010, en el distrito de Pudong.
Así que no solo vas a ver pinturas y esculturas, sino también un gigante de diseño que combina tradición y modernidad.
Te recomendamos ir a media mañana para evitar colas. Nosotros fuimos a poco más de las 11 horas y casi no había nadie.
Exterior: el impacto visual
El edificio es imponente: se alza con sus cerca de 63 metros de altura, conocido como la “Corona del Este”.
Su arquitectura toma elementos tradicionales, como los “dougong” (los soportes de madera tradicionales chinos) reinterpretados en gran escala.
Está ubicado en la nueva área de Pudong, lo que lo coloca en un entorno moderno, frente a rascacielos, cerca del río, ideal para combinar con otros hits de la ciudad.

Nosotros os recomendamos acercaros porque el edificio en sí ya es una visita, te guste la arquitectura o no. Vas a disfrutar solo observando formas, colores, estructura.
Interior: lo que ver dentro
Zona permanente
Tiene una superficie de aproximadamente 64.000 m² repartidos en 27 salas de exposición, lo que la hace gigantesca.
El enfoque es principalmente el arte moderno y contemporáneo chino: pinturas, esculturas, grabados, instalaciones.
Un buen ejemplo: una de las grandes exposiciones recientes reunió obras de dos maestros chinos del siglo XX, Lin Fengmian y Wu Guanzhong: unas 200 agrupaciones de obras que cubren distintas fases de sus respectivas carreras.
- Excelente colección para entender la evolución del arte en China en los últimos 100 años aproximadamente.
- Espacios grandes que permiten respirar, buenas instalaciones, cafetería, tienda de museo.
- Está en un área moderna de la ciudad, lo que facilita combinar con otros planes.
Necesitarás medio día para disfrutarlo con calma, si te gustan los museos y el arte. Tienes áreas de descanso que te harán falta y te permitirán ir tranquilamente, pasando de unas salas a otras. Ten en cuenta que, aunque hay salas «gratuitas» con muchas obras, las partes más dinámicas o «especiales» y las exposiciones temporales son de pago, aunque el precio no es muy elevado, unos 20 yuanes, aproximadamente. Además, dispone de cafetería, si necesitas reponer fuerzas.
Nosotros os recomendamos dedicarle un par de horas si quieres ver lo esencial: empezad por las salas principales, las modernas, y luego, si te quedas con ganas, siempre puedes bajar a las de arte contemporáneo. Priorizo así los espacios porque creo que es imprescindible ver la colección de la evolución del arte en china en el último siglo. Nosotros fuimos bastante rápidos; estuvimos más de una hora porque no tuvimos que hacer colas y no entramos en las zonas de pago.

Fíjate también en los pequeños detalles: los espacios de transición, la iluminación, las zonas de descanso… las instalaciones están muy bien pensadas, son enormes y permiten respirar. Pero no esperes obras interactivas o arte contemporáneo muy rompedor, porque suelen presentar obras más convencionales.
Teníamos pensando ir de compras, pero por no ir cargados, en caso de que fuese fructífero, nos lo saltamos dejándolo para el final del día. Por tanto, hacia las 12:30 aproximadamente tomamos la línea 9, hasta la parada Qibao, salida 2.
Si tuviéramos que resumir lo que nos pareció este museo, diríamos que entrar al China Art Museum es como entrar a un “monumento al arte chino moderno” que además tiene diseño de super-arquitectura. Si te encanta el arte, quieres ver algo diferente, este lugar te dará exactamente eso: una mezcla cultural y arquitectónica. Pero ojo: no esperes que todas las salas te vuelvan boquiabierto sin descanso. Parte del encanto está en pasear, observar, dejar que los espacios te hablen por sí mismos.
Un buen momento: cuando sales al exterior tras la visita y ves el edificio con otra luz que al entrar reflejada en el metal rojo- ladrillo, la gente tomando fotos… y piensas que es algo más que un museo.

Qibao Ancient Town
Es un pueblecito con canales, puentes, puestos de comida y tiendas tradicionales a tan solo 18 kilómetros del centro. Lo escogimos porque no es tan grande ni tan turístico como Zhujiajiao, pero tiene más encanto y menos aglomeraciones.
Lo mejor es callejear, probar comida local (dulces de arroz, tofu frito o pastelitos de castaña) y cruzar el Puente Puhai para una vista preciosa del canal.
Llegamos en metro, en la línea 2 (verde claro) y luego la línea 9 (azul claro) hasta la estación Qibao, salida 2 y caminando 5 minutos escasos.
Se recorre en 2-3 horas, ideal para una mañana tranquila. Nosotros llegamos casi a las 13 horas y nos quedamos hasta 16:40 horas, aprovechando para comer allí.

Otras visitas interesantes, si tenéis tiempo, son: el Museo de sombras chinescas, Jardines y Pagoda.
Luego decidimos volver a la Concesión Francesa porque nos quedamos con pena de verlo solo de noche y queríamos repasar algunos lugares para verlos bien. Así que cogemos la línea 9 y luego la 12, llegando a poco más de las 15 horas al Square Theatre (por si queréis ver algún espectáculo).
Vamos al parque paseando entre las casas francesas, muy bonitas, con tiendas de moda carísimas. Nos tomamos algo por allí, en un lugar curioso como muchos de los cafés de la zona, para descansar un poco y decidimos acercarnos al Xinese garden, donde llegamos a las 16:30 horas.
Después de esta visita, sobre las 17 horas, tomamos un metro, en concreto la línea 12 hasta llegar a un «mercado tecnológico» que quería visitar Iñigo, un poco frikie de estos chismes. Estaba abierto las 24 horas del día, lo cual nos impresionó bastante. Tiene buenos precios y cosas curiosas.

Sin embargo, era más pequeño de lo que habíamos visto en Internet, y en buena parte del edificio ahora hay oficinas… Así que damos una vuelta sin encontrar lo que buscábamos y a las 17:40 horas nos dirigimos a la plaza del Pueblo, que quedaba muy cerca y donde esperábamos encontrar las últimas compras de nuestra lista. Luego paseamos por Nanjing roud. Allí entramos en una tienda de tecnología , manga… y flipamos con la gente que entraba a comprar y sus disfraces.
Así que volvemos al hotel sobre las 19:15 horas para cambiarnos y salir a cenar porque, lamentablemente, estamos pasando los últimos momentos en Shanghái, hay que hacer maletas y descansar para afrontar bien el día duro de vuelta.
Yo tenía capricho de tomar pato laqueado, pero no encontramos… tras muchas vueltas buscando dónde cenar, nos decidimos a las 21 horas. No conseguí satisfacer mi antojo, pero tomamos unos fideos chinos deliciosos con gambas y dos cervezas, ¿qué más se puede pedir? Pues volver al hotel antes de las 22 horas tras 32400 pasos y un cansancio terrible. ¡Qué bien lo hemos pasado!

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