Día 9: Shanghai: jardines clásicos, dioses locales y rascacielos futuristas

Jardines Yuyuan y el Puente Jiuqu

Salimos a las 9:30 horas ya desayunados dispuestos a explorar el lado más tradicional de Shanghai. Vamos caminando por el East Nanjing Road, una calle peatonal que sale de la plaza del Pueblo (podéis entrar en el bar Barbarossa, donde dicen que se encuentran «los guiris»), en la que se encuentra el Museo de Shanghai con una maqueta muy interesante. Seguimos camino hasta esta primera parada a la que llegamos sobre las 10:30 horas:

Localización: 279 Yuan Lao Jie
Abren de 8:30 a 17:00, entrada 40 RMB (5,16 €).

Un monumento histórico clásico que hay que visitar, de hecho, es una de las principales atracciones turísticas.

Construido por un funcionario del gobierno llamado Pan Yunduan entre 1559 y 1577 durante la dinastía Ming, el Jardín Yuyuan es un ejemplo perfecto del arte paisajístico chino tradicional: estanques, pabellones, muros con dragones tallados, rocas imposibles y puertas con formas geométricas.

Para entrar se cruza el Puente Jiuqu, en zigzag, pensado para despistar a los malos espíritus (que, al parecer, no giran bien en ángulo recto…).

Junto al jardín está el bazar turístico, con tiendas y puestos de comida. Una chica se ofrece a llevarnos y no nos pide nada a cambio, son majísimos, la verdad. Prueba los famosos dumplings de sopa (xiaolongbao), una auténtica delicia, como tantas otras cosas buenísimas que puedes ir probando como si fueses de pintxos 🙂

A las 12:50 vamos hacia nuestra siguiente parada, en el mismo recinto, y lo vemos en 20 minutos:

Templo del Dios de la Ciudad (Chénghuáng Miào)

Localización: 249 Fangbang Rd.
Abre de 8:30 a 16:00, entrada 10 RMB (unos 1,55 €).

Dedicado a las deidades protectoras de Shanghái, este templo tiene un ambiente más local, con fieles ofreciendo incienso y plegarias. Es pequeño, pero tiene encanto y está justo al lado del mercado, así que se puede combinar fácilmente.

Mercado de Yuyuan

Por allí nos quedamos hasta las 14:30 horas, aproximadamente, paseando por todos sus rincones, viendo las tienditas y templos… es un lugar muy grande con una gran variedad de lugares interesantes. Podríamos haber estado más horas… aprovechamos para comprar regalitos para algunos amigos: unos gatetes de porcelana para apoyar los palillos chinos, que son preciosos y una camisa para mí preciosa.

Luego nos acercamos al Convento de Chénxiângge (horario de 7 a 15 horas. La entrada para entrar al patio cueseta 10 yuanes y se pueden ver las celdas de los monjes. Subir a la torre cuesta 2 yuanes), y como desde la calle se ve más o menos, no entramos porque ya estábamos un poco saturados y muchos viajeros nos decían que es totalmente prescindible, que no es nada del otro mundo. Si vais y decidís entrar, espero vuestros comentarios para que la gente cuente con más información y puedan decidir una vez allí si visitarlo o no.

Nos tomamos un café en un Tims Hortons que nos encontramos de camino al ferry para cruzar en barco transbordador. Llegamos a las 14:30 horas y en media hora ya estamos al otro lado, casi no hay cola a pesar de que el ferry se llena rápidamente. Cuesta 2 yuanes cada uno.

Otra opción es ir por el metro subterráneo iluminado, más rápido, el Budn Seeghseaing con un coste de 50 yuanes solo ida… y te lleva hasta el Pudong, que es donde están todos los edificios enormes, algunos de ellos que ofrecen subir para tener vistas. Es muy importante que valoréis antes del día qué ver y reservéis con tiempo.

De paseo hasta The Bund (otra vez)

Si vas con energía, se puede ir caminando entre templos y parques hasta el río, o en Didi si el calor aprieta.
De día verás mejor los detalles de los edificios coloniales (la antigua sede del HSBC, el Custom House o el Peace Hotel).

Teníamos reservado subir a la Torre Shanghái de 16:30 a 18:30 horas. La intención era llegar a esa hora para verlo de día, quedarnos en el atardecer por dentro del edificio, y verlo también de noche.

Subida al Pudong — Torres y miradores

Atravesando el río, el Pudong es otro mundo. Pasarelas aéreas, luces, centros comerciales y tres torres principales:

  1. Torre de Shanghái: 632 metros. Mirador a 546 metros (el más alto del país).
  2. Shanghai World Financial Center: 492 metros, entrada 180 RMB (unos 22 €), con pasarela de cristal a 474 metros.
  3. Torre Perla Oriental: 468 metros, mirador 360° a 263 metros, entrada similar (aprox. 23 €).

Consejo: sube al Shanghai Tower al atardecer, para ver cómo cambia la ciudad de la luz natural al neón.

En media hora estamos ya arriba. En una hora lo veréis todo tranquilamente. Se puede subir a pie un piso más o quedarte en la planta anterior, el observatorio, donde se ubica la cafetería. Se ve bastante de una parte, pero no permite verlo todo. Aprovechamos para tomar algo, ya que no hay mucha cola.

El interior, ya desde la entrada, es espectacular. Impresiona bastante la subida en el ascensor, como ocurre en todos los rascacielos de semejante altura, y todo en el edificio es realmente alucinante, decorado con elegancia y lujo.

No os podéis perder esta visita porque es increíble el edificio en sí, pero el ver el resto de rascacielos que hay alrededor… el río Huangpu, que es el río más grande que atraviesa la ciudad de Shanghái, separando el centro histórico (Puxi) del moderno distrito de Pudong… ¡una maravilla de vistas!

El río Huangpu es en realidad una ramificación del río Yangtsé, el río más largo de Asia, que desemboca en el Mar de China Oriental cerca de Shanghái.

Las luces de los edificios las encienden a las 18 horas, así que esperamos hasta esa hora y bajamos a y cuarto. Nos costó180 yuanes cada uno con Trip, que no cobra comisión. Bastante diferente a TravelChina, por ejemplo, que te cobra comisiones y fijaba un precio de 500 yuanes por los dos. ¡Os recomendamos que lo miréis muy bien!

Cenamos a bajo en Fire Yaki, de lujo, 111 yuanes, unos 22 euros y nos tomamos dos helados de chocolate en el McDonalds por 23 yuanes.

Luego nos vamos a casa dando un bonito paseo en el que aprovechamos para ver la Aduana y The Shangai Editions (sobre las 19:30 – 20:00 horas).

El cambio de guardia también es curioso. ¡Y los pasos de peatones! Se acumula una cantidad de personas para cruzar increíble, y agentes de tráfico ayudan a que esa marabunta lleve un orden, dentro del caos que es. Recordad que los chinos no entienden como mala educación empujar ¡ellos no esperan! No te enfades, es cultural.

Y acabamos este maravilloso día llegando a casa para descansar sobre las 21:45 horas, tras comprar nuestros desayunos para el día siguiente y 27.886 pasos y los ojos muy abiertos para no perdernos nada de esta gran ciudad.

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