Somos dos en la carretera: Iñigo Madina y Eva Herraiz y nos encanta descubrir nuevos lugares, ¿nos acompañas?
Día 2: Viena
Ha llegado nuestro primer día completo en Viena y tenemos muchas ganas de conocerla. No madrugamos mucho porque sabemos que el día requiere descanso previo y que muchos lugares no abren sus puertas hasta las 10.
Nosotros nos movemos principalmente en tranvía. El billete vale 1,50€ y hay que cancelarlo en las máquinas que hay dentro. Hay abono diario y semanal, que vale de lunes a lunes a las 9 horas, o por el mismo precio, uno semanal flexible durante 7 días flexibles.
A esa hora ya estamos ya en la parada y llegamos en 15 minutos al Palaciode Belvedere(1714-1723) formados por dos edificios barrocos. Alberga una gran colección de arte, incluido “el beso” (1907-1908) y Judith I (1901) de Gustav Klimt, de Rudolf von Alt: Catedral de San Esteban, 1832, de Hans Makart: Dama a la espineta (1871) y de Claude Monet: Sendero en el jardín (1902). Cuesta 20,50€. Decidimos no entrar, pero vemos los alrededores, preciosos.
A 13 minutos andando está Schwarzenbergplatz, una avenida paralela al Ring donde se encuentran los palacios de la burguesía, actualmente son hoteles de lujo y edificios gubernamentales de estilo neo-barroco y neo-renacentista. Algunos ofrecen exposiciones gratis, como el Arnold Schönberg Center. Llegamos a la plaza con el monumento a los Héroes del Ejército Rojo.
Poco antes de las 11 llegamos al Mercado de Naschmarkt(XVI): desde las 6 de la mañana se pueden recorrer sus 120 puestos y casetas, sobre todo de comida.
Nos parece todo bastante caro, pero tiene una oferta enorme. Damos un buen pasado y nos dirigimos hacia el Pabellón de la Secesión, que está a 4 minutillos. Llegamos a las 11:15 horas. La Secesión vienesa es el estilo modernista austriaco (1897). Entrar no es gratuito pero exteriormente vale la pena visitarlo, es uno de los edificios más icónicos de Viena que, por cierto, sale en la moneda de un euro.
Seguimos 7 minutitos hasta la Estación Karlsplatz de Otto Wagner (1894 y 1901). Es una pequeña estación preciosa, situada frente al edificio de la Secesión de Olbrich, arquitecto que también colaboró en el diseño de la estación aunque fue Wagner el maestro. La entrada al pabellón es gratuita el primer domingo de cada mes, pero a nosotros no nos coincide. Precio 5€.
Llegamos a la Ópera de Viena a las 11.40 horas, caminando 5 minutos. La entrada guiada en inglés y en alemán vale 13€/persona, y solo se hacen de 10 a 16 horas. Es un edificio renacentista en la avenida Ringstrasse con capacidad de 2800 espectadores. Cuando llegamos hay una cola bastante larga y no nos quedamos. En gran parte de su fachada principal hay obras… parece que están aprovechando agosto para arreglar muchos edificios. Es curioso que en la otra acera, frente al edificio, hay un paseo de la fama dedicado a compositores de música clásica.
Se pueden comprar entradas muy baratas (3 – 4 €, aunque otros dicen que han subido a 10 €) para ver la Ópera, solo que no están numeradas y hay que estar de pie. Para no quedarte sin ellas, hay que ir 2 horas antes mínimo y sacarlas en la taquilla de la izquierda del edificio. La gente dice que debajo del Palco Real, frente al escenario son las mejores y que puedes dejar algo señalando que tu sitio está reservado y luego ir a ver el Salón de té, la escalinata de mármol, el vestíbulo, la Sala Dorada del Musikverein, etc. Se puede ir vestido informal. Nuestro problema es que en agosto no hay nada…
Tomamos un bocado rápido en un puesto, y nos vamos caminando (10 minutos) hacia el Palacio Hofburg, a donde llegamos a las 16 horas. Su horario es de 9 a 18 horas, pero no nos dejan visitarlo. Su precio es de 17,50€/persona. Es el más grande de la ciudad y fue residencia de la mayoría de reyes de la dinastía de los Habsburgo y de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. Actualmente es la residencia oficial del presidente de Austria. Con la entrada se puede visitar la Colección de Platería, los Apartamentos Imperiales y el pequeño museo de la vida de Isabel de Baviera, conocida como Sisí emperatriz. Entramos sin audioguía y no estamos mucho más de media hora… la verdad es que nos parece caro para lo que muestra. ¿Estaremos muy críticos?
Del palacio forma parte la Biblioteca Nacional de Austria(XVIII) de estilo barroco con más de 8 millones de libros antiguos, mapas, papiros… la Sala Imperial (cuesta 10€/persona) con estatuas de mármol, frescos decorando su cúpula y un globo terráqueo y uno celeste preciosos (en 5 minutitos a pie llegáis. En nuestro caso tomando una ración de fruta fresca, sandía, que nos cuesta 2,50€ cada una). ¡Son ya las 15 horas!
Paseamos 3 minutitos hasta la Escuela Española de Equitación. Tiene más de 400 años de antigüedad donde se pueden ver caballos de raza lipizzano, una de las más antiguas y mejores del mundo. De martes a sábado de 10 a 12 se pueden ver los entrenamientos o los domingos la función de gala, pero hay que reservar con antelación y cuesta 16€, así que lo descartamos.
A 6 minutos llegamos hasta la Iglesia de Santa María de la Concepción y Cripta de los Capuchinos(1622-1632) barroca: para ver la Cripta Imperial donde, por ejemplo, se encuentra el féretro de 149 miembros de la familia real de los Habsburgo (12 emperadores y 18 emperatrices). Destaca el sarcófago de María Teresa y su esposo, el emperador Francisco y el de la famosa Isabel de Baviera, Sisi emperatriz. Parece que vale 8,50€/persona.
La Catedral de San Esteban está en la céntrica Plaza de San Esteban (XII), a solo 6 minutos de la cripta, construida sobre las ruinas de 2 iglesias, y destaca su torre en forma de aguja. Se puede subir en ascensor, desde donde se puede ver el tejado de azulejos y vistas del centro de Viena. Su interior mezcla estilo gótico y barroco, y se puede ver la imagen de Cristo crucificado, las Catacumbas, la Campana Pummerin (se ve con el ticket de la torre norte), el Púlpito de Pilgram y las tumbas de varios miembros de la realeza como el emperador Federico III. Allí se celebró la boda y funeral de Mozart. La entrada es gratis, pero las catacumbas valen 5,50€ o subir a la torre 6€ cada uno. La vista vale la pena. El ascensor es muy rápido, en 15 minutos admiramos las vistas y volvemos a bajar.
Hemos llegado a la iglesia para subir a la torre a las 17 horas aproximadamente, y estamos bastante ratito tanto dentro como por los alrededores. Estando en un país donde los restaurantes empiezan a dar cenas a las 18 horas, volvemos a nuestro restaurante de referencia y tomamos sushi para dirigirnos corriendo a nuestro espectáculo contratado previamente.
El concierto se ofrece en un palacio. Dura 1,5 horas y hacen un pequeño descanso durante el que podemos ver con más detenimiento el hall y escalera o tomar algo en la barrita improvisada. Por el precio que hemos pagado, pensamos que sí vale la pena. ¿Es cutre? Bueno, pues un poquito, pero divertida y el violinista toca espectacular, por lo que, si no hay posibilidad de ir a la Ópera, es una forma desenfadada de escuchar clásica en directo en el lugar que vio nacer y crecer a tantos virtuosos de la música.
Ha sido un día increíble, hemos dado 25.775 pasos. ¡Mañana toca seguir conociendo Viena!