Día 7: En el barco
Estamos finalizando nuestra travesía, por lo que hoy el día lo pasaremos volviendo a nuestro puerto de partida: Venecia.

Así, que vamos a aprovechar para hacer vida en el barco y disfrutar de algunas las actividades que se pueden hacer. Mientras os cuento nuestro día, voy a explicaros el funcionamiento general de los servicios que se ofrecían, aunque la verdad es que sobre todo descansamos.
El tiempo sigue siendo muy bueno, a excepción del día de Corfú, un poco nublado, en resto ha sido perfecto para nuestras vacaciones.
Como al día siguiente llegaremos pronto a Venecia, hoy nos levantamos tarde y desayunamos con calma (tened en cuenta el horario. En nuestro caso, a las 11 cerraban el comedor).

Para saber las actividades que se van a realizar cada día, la noche anterior tendrás un programa en tu habitación.
Además, encontrarás información general del lugar que se visite, el tiempo previsto, cómo llegar al lugar (tenders, en puerto…), las horas de llegada y salida, etcétera.
También la vestimenta que se recomienda para la cena, y ofertas especiales dentro y fuera del barco.
Luego nos quedamos en la piscina. En el caso del Rhapsody hay dos cada una con sus jacuzzis correspondientes: una cubierta y una descubierta en la que siempre hay animación. Puedes encontrar desde clases de bailes latinos hasta concurso de «planchazos».
Las tumbonas hay veces que están muy llenas, pero en teoría no se pueden reservar ni estar sin usarlas más de media hora. Si queréis tomar algo, al lado hay un autoservicio con café, infusiones, agua y algún refresco, un pequeño bar con horario limitado ofrece también snacks y cosas para picar. Y las bebidas alcohólicas y combinados puedes pedirlos en una barra de bar o bien al servicio de camareros que van pasando continuamente. A mediodía y última hora de la tarde suelen poner un servicio de comida rápida con hamburguesas, frankfurts, patatas fritas, etcétera, que si os apetece podéis comer sin coste adicional. Vimos que mucha gente que comía así cuando el restaurante estaba muy lleno, en las mesas de alrededor de las tumbonas.

Luego nos vamos al gimnasio un buen rato. Para hacer ejercicio tenéis por la última cubierta un camino trazado que os dará preferencia si queréis correr al aire libre. Y si lo preferís, una sala de máquinas muy bien equipada y que nosotros no encontramos masificada. Hay servicio gratuito de toallas y agua, y una máquina de pago con más variedad de artículos para reponer fuerzas.
Allí mismo es donde se dan clases de diferentes actividades de pago, y si no te importa madrugar, una gratis diaria.

Tras una larga ducha, ya estamos preparados para ir a comer. En nuestro barco había diferentes restaurantes: un italiano y un japonés en los que se debe reservar y con carta (de pago). Luego tenemos el restaurante principal de carta al que se puede ir cada noche sin coste adicional. Es en este donde se debe observar la etiqueta sugerida para cada día (no es obligatoria pero siempre se debe ir con zapatos y los chicos con pantalón largo). Desde el primer día que vayáis os asignarán una mesa. Si sois una pareja deberéis compartirla con otras, si vais en familia podéis solicitar que os pongan a todos juntos (a nosotros, como éramos muchos, nos pusieron en dos). Aquí también se puede desayunar a la carta, pero el servicio nos pareció lento y no repetimos.

Y por último hay un restaurante buffet en el que siempre se tiene acceso libre (con amplio horario de servicio) y unas vistas espectaculares al mar. Se puede desayunar, almorzar (el único sin coste extra) y cenar. A nosotros nos pareció de lo más variado y de calidad.
El problema es que a horas punta costaba encontrar mesa y esto fastidia bastante. Esto junto con la falta de tumbonas, es lo único que consideramos que no se ajustaba a la categoría de viaje contratada.
Después de recuperar fuerzas, nos fuimos a la habitación para descansar y para hacer el equipaje.
Sobre la habitación, debo deciros que hay bastante diferencia entre las diferentes categorías. Nosotros teníamos una doble con balcón exterior «suite» y nos encantó. La cama era enorme y muy cómoda, con diferentes almohadas para que escojas la que más se adapte a tus necesidades, aunque siempre puedes pedir otra. El baño, con bañera, era completo y siempre con los tan apreciados amenities, en concreto no necesitaréis acondicionador, gel, champú, crema corporal, bastoncillos ni algodones para desmaquillar. Si no es «suite», tendréis gel y champú.
Las toallas también las reponían a todas horas, y eso que no las poníamos en el suelo para reutilizarlas… pero el servicio volvía a poner secas.


Como os contaba, una de las cosas que tenéis que hacer el último día de navegación es preparar la maleta. En la habitación dejan unas bandas como la que ponen en los aeropuertos, para que la rellenéis con vuestros datos personales y los del viaje (nombre del barco y fecha de inicio del viaje) y la hora en la que deben estar las maletas en la puerta de vuestra habitación.

Fijaos también en el número que hay en ellas, en este caso el 29, porque al día siguiente empezarán a dejar las maletas en orden y cuando digan el vuestro tendréis que estar listos para ir a buscarlas (en el mismo lugar donde las dejasteis el primer día).
En nuestro caso, tuvimos que dejar las maletas antes de las 23.00 horas, así que nos dejamos la ropa de la cena y objetos de aseo fuera de la maleta. Yo llevé un pijama viejito y lo dejé allí para no andar con mucha ropa, pero, en cualquier cosa, al día siguiente podéis volver a meter todo en la maleta cuando las recojáis.
¡Qué dura es la vida en alta mar! Después de dejar todo bien guardadito nos vamos un ratito a dar una vuelta por el barco y a jugar a cartas a la cubierta. Hay mesas alrededor de las tumbonas de la piscina, donde también se sitúa una pequeña zona para fumadores. Por cierto, recordad que no se permiten fotos en el casino.
Y antes de nuestra última cena en el barco, nos damos un bañito en la piscina cubierta que, por cierto, cierran sobre las 20 horas, creemos que por el tema de los socorristas, porque los jacuzzis siempre están en funcionamiento.

En esta última noche, es también de las despedidas con los tripulantes. Hicieron un espectáculo antes de la cena que nos encantó: presentaron el número de personal que trabajaba en el barco por países, y algunos de ellos nos ofrecían algún número de baile con música de allí muy divertido, algunos realmente trabajados.

Pese a nuestras reticencias a este tipo de viajes, tenemos que reconocer que lo hemos pasado genial y es una buena forma de disfrutar de unas vacaciones en familia, con mucha comodidad, garantizar un nivel de calidad en los servicios, de un nivel alto, y tener la oportunidad de hacer excursiones a diferentes países así como actividades de ocio para todos los gustos y edades.
Si quieres conocer un país, no escojas un crucero para ello, pero si necesitas relajarte y descansar, sin renunciar a pasarlo bien y hacer visitas puntuales, superará tus expectativas.

Entre las actividades nocturnas puedes encontrar el ambiente de la discoteca para mayores de 21 años (recordad que el crucero es americano), las fiestas al aire libre de la cubierta con música temática (una noche de los 70 otra de la década de los 80…), los espectáculos del teatro, y los concursos (karaoke, de parejas…) del café o la orquesta del hall.
¡Disfruta!




Día 8: Llegada a Venecia (Italia) y vuelo a casa
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