Crucero: Día 3

Día 3: Corfú (Grecia)

Tras unas horas navegando, a las 9 llegamos a tierras griegas, y a las 9:30 horas ya hemos desembarcados. Con 6 horas por delante para conocer esta preciosa isla que los locales llaman Kerkyra y que es la mayor del mar Jónico.

Desde el puerto hay un bus que te lleva gratis a la terminal de autobuses (o bien andar 5 minutos). De vuelta debemos estar a las 14:30 horas. Dicen que para ir al pueblo hay que coger un autobús que vale 12 € ida y vuelta por persona así que cogemos un taxi que nos hace una ruta de 3 horas por 150 € por coche.

Desde las 10 de la mañana hacemos un recorrido al oeste de la isla que dura 3 horas y que nos cuesta 40 € por persona.

La primera parada está a 20 minutos del pueblo: el Palacio de Achillion, que vale 10 € por persona. Es uno de los palacios de Sissi emperatriz y bajo mi punto de vista no vale mucho la pena, pues palacios como este, amueblados y mejor mantenidos hay en otras ciudades europeas.

En cualquier caso, se puede coger la audioguía gratis para seguir los puntos de interés y pasear por sus jardines, aunque en nuestro caso hay un poco de niebla y las vistas al mar no se ve muy bien. En 40 minutos vemos todo. Reseñable la estatua de Atquiles en el jardín ¡Imponente!

Luego nos dirigimos a un lugar en el que se filmó una escena de la película de James Bond «Solo para tus ojos». Es el Monasterio de Paleokastitsa. Se tarda algo más de 50 minutos y lo primero que vemos es un balconcito con vistas a una cala preciosa.

No os preocupéis si no vais muy tapados porque la entrada os dejan pañuelo y faldas a las chicas

Mujeres Madina ataviadas para la ocasión

El Monasterio está dedicado a la madre de Dios y es de 1225 pero se restauró varias veces posteriormente. El monasterio es mono aunque después de haber visto los de Bulgaria nos sabe un poco a poco. 25 minutos después a las 12:10 seguimos el recorrido.

A 10 minutos bajamos a dos calas preciosas que se encuentran bajo el monasterio y que habíamos visto desde el mirador. No nos bañamos pero entramos un poco hasta mojarnos las rodillas por su playa de piedra blanca y sus cristalinas y calentitas aguas. La otra es de arena fina pero no entramos.

Por fin, nos dejan a los pies de la muralla, donde deberíamos haber empezado nuestra visita a la ciudad.

Corfú es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2007 y ha recibido influencia bizantina, normanda, veneciana y griega. Sería ideal visitarla en otro horario, ya que suele hacer mucho calor, además de que por la noche suele ofrecer conciertos y espectáculos callejeros muy interesantes y variopintos.

Aunque el barco te deja cerca (subir por la avenida El Benizelou) del Neo Phrourio o la Nueva Fortaleza (XVII), defensiva andando se tarda más de 20 minutos en llegar.

Sara en la subida a la Fortaleza Nueva

La fortaleza es defensiva, de hecho, fue un cuartel inglés y responsable de la retirada de los otomanos en un primer asedio. Su arquitectura es de tipo veneciana que ahora se utiliza para actividades culturales. Aquí las vistas también deben de ser espectaculares y la entrada es de 2 €, aunque muchas webs dicen que es gratis. Nos acercamos hasta la entrada pero está cerrado temporalmente, el cartel no da más explicaciones.

Para conocer la ciudad, se puede callejear por el casco antiguo, que a ratos debe recordar a los pueblitos franceses con encanto o el neoclasicismo inglés, a pesar de estar repleto de tiendas turísticas, de artesanos, boutiques y terracitas de bares y restaurantes. En el centro, por el paseo Liston (un camino con casas con porches inspirado en la rue de Rivoli de París, recuerdo de la ocupación francesa desde 1797 hasta 1799 cuando se rindieron al largo sitio de la alianza ruso-turca).

Luego la calle Ag. Spirodonos hasta la N. Theotoki se llega a la iglesia de Agios Spyridonas (1590), que guarda las reliquias del santo de mismo nombre y patrón de la ciudad, con campanario veneciano rojizo, techo pintado, murales y el iconostasio de mármol cubierto de pinturas sacras. Cierra a las 14 horas. y al lado, de color rosa la iglesia de San Juan Bautista. Por la zona está el Museo Arqueológico de estilo neoclásico que parece cerrado por obras.

Hay una leyenda del lugar que se ha convertido en un espectáculo para turistas, se celebra el Sábado Santo y se llama “Rotura de Jarras”, y consiste en seguir la tradición que dice que para alejar al diablo, hay que romper jarrones llenos de agua tirándolos por las ventanas, para anunciar la resurrección de Cristo.

Cerca está la Plaza Dimarcheíou y el Ayuntamiento, un edificio veneciano precioso, junto a la catedral Agios Lákavos. Siguiendo por la calle Solomou, luego la N.Theotoki a la derecha se llega a la plaza más visitada, la Spianada, la más grande de Grecia, dividida en la plaza superior o Pano Plateia, llena de estatuas y monumentos y la Kato Plateia o plaza inferior, un césped que se utiliza como campo de cricket. Es una antigua plaza de armas de estilo veneciano. Al lado se encuentra el Palacio de San Miguel y San Jorge o Palati touy AgíouMichaíl tou Georgíou es propiedad de los reyes de Grecia desde 1864, ahora sede de la oficina turismo donde también se encuentra el Museo de Arte Asiático (2 € para ciudadanos UE) con una colección de 10.000 piezas.

También hay que buscar en la cima de una pequeña colina la Palaio Phrourio o Antigua Fortaleza (VI) que iniciaron los bizantinos y finalizaron los venecianos. El precio 3 y 6€. Las vistas deben ser muy buenas, y se puede visitar varias cosas: un pequeño museo bizantino y ruinas interesantes como la del antiguo hospital británico, la iglesia de San Jorge (1840), ambas construidas por los británicos.  A nosotros no nos da tiempo de subir…

En general nos ha gustado mucho lo que hemos podido ver de la ciudad, pero el resto de isla en general nos ha parecido poco cuidada y sucia. Esperamos que poco a poco vayan mejorando porque creemos que es un lugar que merece la pena mantener y restaurar.

La primera institución académica de la Grecia Moderna se creó aquí en 1824. Es la Academia Jónica, que tenía cuatro facultades: Teología, Medicina, Derecho y Filosofía, aunque tuvo poco recorrido por estar financiada por Lord Guilford, quien murió pocos años después. Ahora es la rectoría, y está ubicada en un edificio rosa de arquitectura veneciana con una estatua delante, creo que cerca de la Antigua Fortaleza.

Otra curiosidad es que aquí se fundó la primera orquesta filarmónica en 1840, la Sociedad Filarmónica de Corfú todavía activa y que del 1 al 30 de julio es embajadora del Festival Internacional de Música.

Las comidas típicas son el sofrito, la pastichada y el burdeto, además del vino y aceite locales. El licor de kum-kuat, la mantolata y el queso graviera.

De vuelta al barco, descansamos un ratito en la piscina y nos preparamos para la cena. Hoy toca ir de gala y blanco… Imposible para mí, tampoco asistimos a la recepción del capitán a hacernos la foto.

El hecho de que la mayoría de clientes sean americanos influye bastante y, aunque las comunicaciones son en varios idiomas, incluido el castellano, en muchas actividades se nota y solo se ofrecen en inglés. Por ejemplo, en el karaoke solo hay canciones en inglés… Ni siquiera la Macarena está el versión original, así que desistimos de presentarnos al concurso y nos vamos a la cubierta a bailar un poco.

Muy divertido con el personal que marca pases de baile, pero esa noche hace un calor terrible y teniendo en cuenta el día que nos espera a la mañana siguiente, a las 12 nos vamos a dormir, y a soñar con más excursiones en el Mediterráneo.

Día 4: Atenas (Grecia)

Día 5: Mykonos (Grecia)

Día 6: Argostoli (Grecia)

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