Día 9: Mörtschach (Lienz) – Abtenau

Hoy tampoco amanece un día muy soleado… salimos sobre las 9:30 horas rezando para que el tiempo mejorara porque lo que teníamos previsto eran vistas altas y con mucha nube no nos dejaría disfrutarlo.

Lo que acabamos haciendo, fue esto:

Pensamos en ir al Lago del Rey Loco, pero al ser una localidad alemana, no nos arriesgamos, ya que la empresa de alquiler de coches nos preguntó si pensábamos cruzar a algún país y le dijimos que no.

Nuestra primera parada es Heiligenblut. Este es el típico pueblo que nos imaginamos en cualquier cuento de princesas… para llegar hay que ir por una carretera preciosa, la Alpina Grossglockner con cabañitas de madera y los típicos pinos austriacos. El nombre del pueblo significa Sangre de Cristo o Sangre Sagrada… y está a casi 1300 m del nivel del mar.

El centro es muy pequeño, pero hay cosas que ver: la Iglesia San Vicente de Zaragoza (increíble!). Esta iglesia es gótica con una aguja espectacular y muestra un frasquito con la susodicha sangre santa de Cristo (Heiligen blut) y una serie de pinturas que narra la leyenda por la es tan famosa: esa sangre fue llevada de Hagia Sophia (antigua Constantinopla) por el caballero Briccius en el año 914 d.C. Pero no llegó, porque le sorprendió una avalancha. Viendo que iba a morir, escondió la reliquia en una herida abierta en su pantorrilla, y así lo encontraron los campesinos cuando tres espigas de trigo (están en el escudo de armas) rompieron la nieve, y vieron su cadáver.

Sus restos descansan en una cripta de la iglesia. Tiene un retablo alado de estilo gótico tardío de 1520.

Otras iglesias que se pueden visitar: Iglesia parroquial de San Jorge: de más de 1000 años, una de las más antiguas de Austria; Iglesia Maria Dornach gótica del siglo XV; Iglesia de San Andrés del gótico tardío en el centro de Döllach y la Iglesia Succursal Putschall en Grosskirchheim.

Tras dar un paseo, a las 10:15 vamos hacia la carretera de montaña, pagando 40 eurazos. Podéis ver en «Cosas que no hicimos» todas las paradas que se pueden hacer. Nosotros hicimos poquitas porque el tiempo no mejoraba y decidimos irnos y aprovechar el tiempo para ver cosas.

En la carretera de Grossglockner hicimos un montón de paradas para ver cascadas, lagos, montes nevados… tenemos 4’8º, xirimiri y niebla… con sol tiene que ser espectacular.

Llegamos a la primera parada a las 11:12 horas: Kaiser-Franz-Josefs-Höle. Está a 2.369 metros. Hay que dejar el coche aparcado en el sitio habilitado para ello y se llega al mirador con vistas a Glossglockner, el lago Sandersee y el glaciar Pasterze. Hay un observatorio, el Wilhelm Swarovski, diseñado inspirándose en un diamante, algunos restaurantes, etc. No se ve nada… llueve más, así que volvemos al coche para hacer la segunda parada, a la que llegamos a las 11:30 horas: Glocknerhaus. Está a 2132 metros, y ofrece buenas vistas del lago Margaritzenstausee. Este camino lleva al glaciar Pasterze, pero seguimos sin ver más que una espesa niebla.

Decidimos cambiar de plan. Hemos pagado 40€ y gastado gasolina para nada.

Es un blog leí que aunque hiciera malo en algún sitio de Austria, solo había que esperar 10 minutos para que cambiara el tiempo. Bien, pues no fue el caso.

Decidimos ir directos a Zell and See, que está a tres cuartos de hora, acercándonos a nuestro destino final. Es un pueblo de cuento, a orillas del lago Zeller, de los más limpios de Europa, y montes nevados de fondo como el Schnittenhohe y el Kitzsteinhorn. Se puede dar un paseo en barco o dar una vuelta por el paseo que lo rodea. Precioso. Por ser lo contrario a lo que tienen en Emiratos Árabes e India, se les ocurrió hacer publicidad para que el turismo fuese «de calidad» y es por ello que veréis un montón de visitantes de estos países. De hecho, parece que hay muchos lugareños que pidieron que dejaran de hacer publicidad porque se estaba masificando.

Llegamos con 15º de temperatura a las 13 horas, y está todo a tope a pesar de que llueve un poco. Hay que pagar zona azul o buscar sitio en el algún parking de pago. Damos un paseo por el lago y el centro, hasta las 15:35 horas.

Los restaurantes aquí son bastante caros y nosotros no acertamos… no os recomendamos La Palmera. Antes de ir ahí, podríamos haber tomado algo rápido en los foodtruks que hay por todas partes de creps dulces y salados… y los servicios son todos de pago (solo hay un baño público cerca del lago).

Ponemos gasolina a 1,589 €/l, parecido a España, y seguimos hasta la Garganta de Lammerklamm (18:15 horas). Es un barranco que lleva hasta la Garganta Oscura, formada por el deshielo de los glaciares que hace miles de años había en la zona. La visita requiere un par de horas y tiene sitios donde bañarse. El acceso es fácil porque hay una pasarela de madera y tramos de tierra que con buenas zapatillas se caminan fácilmente. Nos encanta, la fuerza del agua, por haber llovido, es espectacular y no nos cae ni una gota. No os olvidéis que se recorre desde el punto de entrada a derecha y a izquierda. Cuesta 5€ cada uno, creo, y estamos casi solos.

De aquí nos vamos al hotel muy contentos porque hemos salvado el día y nos vamos al pueblo, a 10 minutos, para tomar una sopa de cebolla, ensalada de pollo y calamares con dos vinitos por 48€.

A las 20:35 ya estamos en casa tras 14.027 pasos y ganas de seguir conociendo más Austria.

Día 8: Hall in Tirol – Mörtschach (Lienz)

Sigue en el día 10: Abtenau – Graz

Vuelve al inicio del viaje; «Austria: el corazón de Europa»

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