Crucero: Día 1

Día 1 en Venecia (Italia) antes de partir

¡Nos vamos de crucero!

Salida de Barcelona a las 7 de la mañana, con una hora de llegada prevista a Venecia de las 8:55 horas. El check-in y facturación de maletas lo hacemos con máquinas automáticas en 10 minutos, sorprendente, después de pensar que nos quedábamos en tierra por la huelga de Iberia.

Puntuales, llegamos a Venecia, donde nos esperaba un acompañante a todos los del crucero, para llevarnos al muelle y registrarnos en el horario fijado: de 11:30 a 15:30 horas. Decidimos esperar al resto de familia, que viajaban vía Madrid, tomando un desayuno rico por 6 euretes: zumo natural, crusán y café con leche. Pero después de una hora nos vamos, porque iban a tardar en reclamar la maleta que les habían perdido. Salen autobuses cada 30 personas al muelle 17, donde se ubica nuestro barquito, y tarda media hora.

Sobre las 11 estamos ya en el muelle, dejamos las maletas en la planta baja y subimos al primer piso para recoger nuestro «seapass», que es la tarjeta que da acceso al barco y a la habitación, te identifica y donde te cargan los gastos. En nuestro caso solo nos hacen una foto, porque previamente hicimos el pre-embarque en la página de la naviera, en caso contrario, hay que introducir los datos de los viajeros con el personal de tierra. Tardamos un poco porque nuestra tarjeta estaba sin imprimir, pero muy bien.

Luego, entramos en el barco y echamos un rápido vistazo porque no daban las habitaciones hasta las 13:30 horas.

Si no podéis libraros de las maletas, tanto en la ida como en la vuelta, en las taquillas de la estación de trenes de Santa Lucía hay consigna para dejar las maletas por 5€/día. Hay que reservar online.

Cubierta del Rhapsody on the seas

El barco partía a las 17 horas, por lo que imaginábamos que podríamos ver un poquito de Venecia, aunque no pensamos poder estar más de dos horas, sin embargo estuvimos casi tres. Cogimos en el mismo muelle un taxi-barco sobre las 12 del mediodía y en 20 minutos llegamos a San Marcos directamente (15 € cada uno el pasaje de ida y vuelta).

Vimos lo más importante con bastante calor y no menos gente:

Qué ver en una mañana en Venecia

El atractivo principal de la capital de la región véneta y de la provincia de Venecia, son sus canales. El Gran Canal discurre por 4 kilómetros haciendo una “S” desde el noroeste hasta el mar Adriático, dividiendo la ciudad en dos. Como es por ahí por dónde te lleva el taxi – barco, pudimos ver los dos márgenes perfectamente desde una perspectiva privilegiada. Solo con eso ya pensamos que había valido la pena acercarnos a Venecia.

Lo primero que vimos fue la Plaza de San Marcos, centro de la vida política, social y administrativa, con la Basílica, elPalacio Ducal o Doge’s Palace (X-XI, gótico, símbolo de la gloria y poder de Venecia, fue construido como castillo fortificado, luego se usó como prisión y posteriormente como residencia. La entrada: 25€, con posibilidad de diversos descuentos. Buscad la Bocca di Leone, como un buzón dispuesto para que los ciudadanos pudieran denunciar ilegalidades de sus vecinos), y el famoso Campanille (1514 aunque se reconstruyó en 1912, de 96,6 metros de altura y una veleta, el arcángel Gabriel dorado en su punto más elevado).

La Basílica de San Marcos (año 832) es también iglesia patriarcal y catedral. Se construyó para albergar las reliquias de san Marcos el Evangelista robadas de Alejandría y está considerada obra maestra de la arquitectura bizantina en el Véneto. Su mezcla de estilos se debe a una ley de la República Veneciana, por la cual, los mercaderes que hicieran negocios provechosos debían realizar un regalo para la basílica, como tributo. Hay que buscar en la fachada los cuatro caballos de San Marcos (representan la fuerza del estado), los arcos de madera de los siglos XIII y XIV, los mosaicas que ilustran el traslado del cuerpo de San Marcos y en la entrada las columnas originarias de la Iglesia de San Polieucto, en Constantinopla. Nosotros no entramos porque había mucha cola y no teníamos mucho tiempo, además los dos la habíamos visto en viajes anteriores.

Muy cerca, encontramos el Puente de los Suspiros (XVII), que debe su nombre al escritor Lord Byron, era el lugar por el que los condenados a muerte cruzaban por última vez, desde los calabozos de palacio, pues este puente une el Palacio Ducal y la antigua prisión de la inquisición, sobre el río della Canonica.

Cruzando el Gran Canal, sobre las 14 horas llegamos al Puente de Rialto (1181 reconstruido en 1591) fue un puente flotante que se llamó en sus orígenes Ponte della Moneta, posiblemente porque la casa de la moneda donde se acuñaba la moneda veneciana se ubicaba en su entrada oriental. La cercanía del mercado de Rialto y el aumento de su comercio, hizo que el tráfico fluvial se multiplicara, razón por la que se cree que cambió de nombre tiempo después de su sustitución por uno de doble estructura de rampas inclinadas unidas a una estructura plana, central y móvil.

Seguimos hacia el Palacio Bembo, admiramos el Campo di S.S. Giovanni e Paolo, una plaza con iglesia y un palacio espectacular. Vemos las góndolas amarradas y damos un paseo haciendo una breve parada en la iglesia de San Salvador con un mural en el techo espectacular y entrada gratuita.

Hacemos un par de compras: unos imanes de recuerdo (comparad precio, hay mucha diferencia de un sitio a otro) y unas zapatillas de las que Íñigo se enamora…

Queríamos despedirnos de la ciudad subiendo al Mirador T. Fondaco Dei Tedeschi, ubicado en un centro comercial, cerca del puente de Rialto. Se puede subir gratis, pero antes se debe hacer reserva, y la hora no nos cuadra, así que nos vamos ya al terminal. Son las 14:30, un cuarto de hora después llegamos, zarpamos a las 15 y a y 25 entramos en el barco.

  • Típico para comer: Mousse de bacalao salado, bigoli en salsa (pasta integral), arroz con panceta frita, hígado de ternera a la veneciana, sardinas fritas y cangrejos tiernos fritos. El tiramisú se dice que nació aquí.

Ya en el barco, hay que subir a la cubierta para ver desde otra perspectiva Venecia. ¡Unas vistas espectaculares!

Después de deshacer la maleta, comemos en el bufete y estamos con la familia un ratito, conocemos el barco y nos preparamos para la cena. Tenemos la posibilidad de volver al bufet o al restaurante de carta. Nos decidimos por este último y nos gusta mucho. Luego vamos al teatro y nos hacen una presentación de lo que irán ofreciendo durante la semana, con actuaciones de unos bailarines, campeones del mundo, cantante y un número espectacular de un chico que mezclaba magia, música y humor.

A las 24 nos retiramos a dormir. Mañana será un día duro…

¿Tienes dos días? Ve a nuestra visita a Venecia en el día de regreso.

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