Día 3: Williamsport – Búfalo

Hoy nuestra previsión es ir a Búfalo haciendo parada en alguno de los parques naturales que hay por esa zona, donde por cierto hay viñedos muy famosos por la gran calidad de sus blancos.

Itineario para este tercer día: 370 kilómetros


Sin embargo, coincidimos en el desayuno del hotel con unas chicas catalanas que van a ver competir a sus hijos. Nos hablan maravillas y nos piden que vayamos a verles, pero juegan a las 14 horas y sería la primera parada… así que no podemos hacerlo.

Aun así, nos pica la curiosidad y decidimos cambiar el plan; yo tenía previsto acercarnos a Williamsport y callejear viendo el Puente de Market Street sobre el río Susquehanna y el Museo Peter J. McGvoern por fuera, pero más una parada técnica que no nos restara mucho tiempo. Así que decidimos acercarnos al recinto donde, cada año, se celebra un torneo de béisbol para niños de entre 8 y 12 años: la Serie Mundial de Ligas Pequeñas, que nació en esta ciudad en 1947 y trae a equipos de todo el mundo. Lo que no podíamos imaginar era la organización tan a lo grande, tan a lo americano como si de la Major League Baseball (MLB) se tratara.

Tardamos en llegar unos 40 minutos y aparcamos antes de llegar en la calle, gratis, porque no esperamos estar más de una hora para ver el ambiente, y el parking es enorme; luego puede ser un lío salir (todo el día cuesta 5$), porque no os podéis imaginar la de gente que se dirige al recinto andando, en coches, con la camiseta de su equipo, banderines… Es increíble: hay jubilados voluntarios dirigiendo a los coches y a las personas (entrada libre), y es como en las películas (¿cuántas veces voy a decir esto?): todo el mundo contento, con sus neveras para pasar el día, el estadio es precioso, cuidadísimo, los puestos de perritos, hamburguesas, pizzas, refrescos, palomitas, algodón de azucar… ¡de todo! Las tiendas de regalos y souvenirs de la Little League World Series y de todos los equipos de béisbol… pantallas gigantes por todas partes… ¡hasta los baños eran flipantes!

Tomamos unos Donut’s y un café por 8$ y compramos un par de recuerdos: un bate para la nevera y una pelota de cuero preciosa, y a la salida nos encontramos con Juani, la chica cuyo hijo es el catcher del equipo, muy triste porque llevaba dos días con fiebre y se iba a perder el partido más importante, siendo un jugador fundamental… ¡qué pena! Pero suponemos que los chavales, solo con vivir ese ambiente, estarán súper contentos. ¡Gracias por todo, Juani! La verdad es que fue una experiencia improvisada que nos alucinó!

¡Y volvemos ya a la carretera!

La ruta de hoy discurre por un entorno natural muy boscoso y con pueblos con encanto donde parar, asomarnos a miradores y visitar algún parque natural.

Pine Creek Gorge es el Gran Canyon de Pensilvania (300 metros), en un río rodeado de los bosques de Tioga y Poconos, con un sendero «turkey path» para valientes por el que sobrevuelan buitres y águilas –> 41 minutos, 23 millas desde Williamsport.

Cherry Springs State Park es famoso por sus buenas condicones para ver constelaciones, por lo que nosotros lo descartamos –> 1 hora y 30 minutos, 72 millas desde Williamsport.

Lyman Run State Park donde hay caminos para pasear, un lago donde nadar y vistas bonitas –> 1 hora y 30 minutos, 75 millas desde Williamsport.

Nosotros nos decidimos por este último, porque para luego seguir hacia Búfalo nos retrasaba mucho (3 horas 40 minutos, 1 hora más que desde Lyman).

Este parque es muy bonito por el contraste que hay entre el bosque Susquehannock, de un verde intenso, y el lago Lyman Run donde muchos pescan y los niños nadan y juegan con hinchables. Está acotado para el baño por unas boyas y tiene una playa artificial bastante grande y muy tranquila. También puedes alquilar canoas y patines para pasar un rato navegando, o alejarte por un camino hasta la presa, que ofrece buenas vistas y un paseo agradable.

En el bosque por el que discurre, se pueden hacer acampadas y excursiones, pero el día no acompañaba mucho, así que dimos un pequeño paseo sin alejarnos mucho por si llovía, y aprovechamos los buenos precios para comer unas hamburguesas de luxe por 8,50$ y relajarnos un ratito mirando las pocas familias que disfrutaban de su picnic.

Lo bueno y lo malo de viajar, es que nunca se sabe cuándo aciertas y cuando no; reconozco que me frustró un poco no poder hacer una caminata, pero todavía quedaba día, eran las 14:21 horas y estábamos a mitad de camino a Búfalo. ¡En mis notas todavía había planes A y B por descubrir!

Nos metemos por una pista con barro, enseguida se arregla, pero mientras la recorremos vemos unas mariposas preciosas enormes, y dejamos atrás un pueblo típico americano precioso: Potter county.

A veces, tener que recortar tiempo de una excursión te descubre otras cosas maravillosas

Desviándonos un poco, y añadiendo a nuestro viaje 30 minutos de coche, había un parque muy especial: el Kizua Bridge State Park (entrada libre), situado en el valle de mismo nombre, en el condado de McKean.

En la entrada hay un pequeño museo muy acogedor que recrea inventos y explica un poquito cómo era la vida en ese precioso lugar hace casi 140 años, cuando en la zona había mucha actividad ferroviaria para transportar madera y carbón, fundamentalmente. El diseño de Octave Chanute y construcción de Phoenix Iron Works de 20 torres, pasó por diferentes manos a lo largo de su historia y contribuyó a un gran desarrollo económico de la zona de los Grandes Lagos.

Todo está muy bien puesto y las chicas que atienden son muy amables, te explican cómo hacer la visita: recorrer los restos del puente hasta la mitad y luego acercarnos a las vías que la fuerza del tornado tiró. Es un camino empinado, hace calor y humedad, pero vale la pena ¡bajad sin duda! Podéis quedaros a los pies de la estructura o seguir las vías, seguro que os cruzáis con algún conejo.

Se trata de un viaducto ferroviario construido en 1882 que fue el más alto y largo del mundo.

En 2003 un tornado lo destruyó, pero hoy está abierto al público, y se puede caminar por una pasarela de observación a 183 metros de altura sobre un espectacular cañón y bajar por unos caminos hasta el pie del puente, donde descansan los hierros deformados por el gigante embudo de aire, que impresionan sobremanera.

El puente original era de hierro forjado. Fue construido por 40 personas en tan solo 94 días, gracias a utilizar cada una de sus torres como el propio andamiaje

Se nota que nos encantó, ¿verdad? Fue ¡impresionante bajar a pie del Kinzua Creek! No es de extrañar que se le considerara la «Octava Maravilla del Mundo».

Puedes seguir otra ruta y hacer un par de paradas: Elk Country Visitor Center, a 2 horas de Williamsport, donde se pueden ver rebaños de wapitíes salvajes, una especie de ciervos cor cornamenta espectacular. Y, conduciendo dos horas más, seguir nuestra ruta desde Ellicottville.

Si optas por esta otra ruta, en menos de una hora, llegarás a Búfalo, y disfrutarás de un paisaje excepcional todo el camino: por las carreteras 44 east y la 86 east atravesarás el Susquehannock State Forest y el Allegheny National Forest, aunque es un poco más larga que la que hicimos nosotros, pero tendrás más tiempo para adentrarte en los parques naturales, en vez de hacer las anteriores excursiones.

Seguimos camino dirección Búfalo. El paisaje es precioso, entre bosques, da hasta un poquito de miedo, tan espesos, tan aislados de todo… empieza a llover bastante y paramoa a poner gasolina .

Aquí y allá hay casas, granjas y chatarrerías al más puro estilo de American Pickers, esa serie de cazadores de tesoros y antigüedades de la tele; bares de carretera, casas abandonadas, moteles… con sus césped impecables. ¡Sorprenden también sus pasos a nivel!

Pronto entramos en la zona india, y pasamos por Salamanca (¡qué gracia!), una ciudad que, como decimos, está situada en la reserva de la tribu Séneca, a orillas del río Allegheny; la única ciudad de US construida en terrenos arrendados a una reserva india.

Y, finalmente, llegamos a las 18:30 horas a Ellicottville, un pueblito de montaña precioso. Paseamos por allí una media hora viendo edificios antiguos, un mercado de productos locales y artesanos… muy bonito.

De nuevo en la carretera, hablamos sobre cómo acabar este intenso día: podemos quedarnos en Búfalo o podemos ir a ver las cataratas del Niágara de noche.

No parece que Búfalo tenga atractivos muy originales, así que hacemos un plan mixto: vamos a cenar y luego al espectáculo nocturno de luces de Niagara falls.

Nos cuesta un poco llegar al centro de Búfalo, hay muchas obras. Pasamos en coche por una zona de fábricas antiguas abandonadas, algunas convertidas en lugares de ocio (Delaware avenue), con buen y animado ambiente, pero el lugar que llevaba anotado para probar las famosas alitas, no existía. Acabamos en una zona con varios locales, el Colter bay, donde cenamos dos raciones de buffalo wings con picor medio y dos cervezas enormes por 40$ propina incluida. El ambiente era increíble, con una barra de madera central rodeada de pantallas con fútbol americano, béisbol, basket… la gente cenando cara el barman… muy divertido.

En esta foto encendieron las luces para echar el cierre y aprovechamos para inmortalizar el momento, por ello ya quedábamos poquitos

Cerca de las diez, llegamos a la parte americana de las cataratas del Niágara. Aparcamos muy cerca y nos dirigimos al mirador, que es gratis por la hora que es (19$). Lo encontraréis dirigiéndoos al observatorio, junto al punto de partida de los cruceros Hornblower Cruises.

La luces se renovaron en 2016. Una inversión de 4 millones de dólares, que consumen un cuarto menos de energía que la anterior instalación y mejora la intensidad de su colorido

Aunque no hay fuegos artificiales (a partir de las 22 horas todos los viernes, sábados, domingos y festivos de primavera y verano), el juego de luces que proyectan sobre el agua es precioso. ¡No os lo perdáis!

Un maravilloso día cargado de contrastes: la puesta en escena a lo grande del deporte americano, la calma de los bosques y parques naturales, visitar el recuerdo de lo que podemos construir que puede destruirlo la naturaleza, pasear por pueblos con encanto, y apreciar la mano del hombre haciendo espectáculo con una maravilla de agua y expresión del poderío de la tierra.

Casinos y rascacielos contrastan con la magia de la naturaleza: las cataratas del Niágara

Día 2: Lancaster

Día 4: Niagara Falls – Canandaigua

Vuelve al inicio del viaje: «EEUU: Ruta por la costa Este»

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