¡Estamos en la peli de «Único testigo»!
Es el condado que más número de «amish» concentra tras la colonia de Holmes en Ohio. Es una zona muy rural de granjas aisladas con caminos y jardines cuidados, arboladas, verdes praderas, caminos y casas con encanto, también conocida como Duth country.

Lejos de la calma de «Witness», en toda la zona de Lancaster hay un tráfico brutal de camiones y coches, aunque no hay problemas para circular ni colas. Nuestro plan es ir en coche por la Intercurse e ir haciendo paradas, volviendo por la carretera 340. Por toda esa zona, podemos ver caminando y en sus carros tirados por caballos a los «amish», ese sencillo grupo cristiano? protestante de doctrina anabaptista (solo son bautizados los adultas que han confesado su fe), de costumbres humildes y alejados de la vida moderna, iba a decir que también de las nuevas tecnologías, pero en realidad es más acertado decir que permanecen anclados en el pasado. Rechazan hasta la electricidad y los automóviles y, si llegaron en el siglo XVI de Suiza y Alemania, viven como en el XVII. Actualmente cultivan tabaco.

Entre sus leyes bíblicas, hay una prohibición de hacerse fotos a sí mismos para no convertirse en ídolos. A pesar de ello, sí pudimos ver alguna foto en restaurantes y tiendas, pero recuerda que no les gusta que se les fotografíe; si quieres llevarte un recuerdo, intenta respetar las distancias para no incomodarles o directamente trata de evitarlo.
Nosotros hicimos solo un par de ellas, procurando que fuesen de espaldas.
Los amish ofrecen visitas guiadas por las granjas Hans Herr House y por la Amish Farm & House con precios de entre 12 – 42$ y que muestran su forma de vida y sus casas típicas. Nosotros preferimos recorrer las carreteras 340 y 30 y pasar por los pueblos Pradise, Intercourse y Bird in Hand y verlos a cierta distancia, porque no creemos que nos vaya a aportar mucho esos tours; probaremos su gastronomía en uno de sus restaurantes.
La primera parada es en una especie de complejo de tienditas artesanales súper turístico, pero que tiene a la venta un montón de artículos Se encuentra en Bird in hard y está muy bien indicado y organizado para aparcar (gratis) y pasear entre sus casitas de madera. Se puede comprar mermeladas, turrón de chocolate (fudge) y una especie de masa frita bañado de azúcar glass (funnel cake), sus delicatessen más solicitadas, así como adornos y muebles de madera, todo ello hecho a mano.

Fijaos en las estrellas que hay en las casas: se les llama barnstar y suelen usarse en los graneros americanos para decorar y atraer la buen suerte. Como en muchos lugares hacen con las herraduras, pero aquí, en Pensilvania, le dan este toque, heredado del siglo XVIII cuando los constructores las usaban como firmas de sus trabajos.
La segunda parada es el Eshleman’s Mill Bridge, uno de los muchos puentes molinos cubiertos que hay en la zona. Están construidos de madera y hay aproximadamente unos 30 de los 15.000 que llegaron a haber en el siglo XIX, pero las inundaciones los destruyeron. Aquí puedes ver algunos.
Este en concreto, no es muy espectacular, pero se puede pasar por debajo, si vas por Belmont Rd. Algunos están muy alejados y tuvimos que escoger…

La siguiente parada es en otro puente cubierto llamado Herr’s Mill Bridge. Este en concreto está en muy mal estado y no se puede entrar, pero es muy bonito; lo encontrarás en Souderburg Rd.


Luego los vamos a Ronks hasta la 301 Gap Rd. (unos 5 km.). Fijaos durante el camino en un hotel muy original, que ofrece dormir en un vagón antiguo bien acondicionado. En este pueblecito se puede ver un tren antiguo de vapor en la Strasburg Rail Road.

Si montas, recorres los campos, granjas y plantaciones durante 1 hora (17,5$ o 21 en primera clase). Cuando nosotros llegamos, teníamos que esperar mucho tiempo para hacer un viaje, y realmente el verlo por fuera y un vagón ya nos pareció suficiente; más con el calor que ya empezaba a apretar. Es una chulada, y el olor de la maquinaria te transporta a las antiguas películas.

Seguimos camino con hambre y ganas de probar las exquisiteces Amish. Dicen que, como crían los animales y cultivan las huertas con todo natural, como hace siglos, la calidad es muy buena aunque la elaboración sencilla. En muchos foros decían que eran muy baratos y que es increíble cómo se nota que no usan pesticidas… pero nosotros no podemos decir lo mismo. Comimos muy bien pero no notamos todo lo que apuntaban los viajeros, y encima tuvimos que esperar mesa más de 20 minutos…, tampoco nos sorprendió la logística: son modernos, o por lo menos usan ordenador, aceptan VISA, y tienen alarmas para avisarte de que tu mesa está lista… el lugar era bonito pero con bastante gente; lo que nos gustó es que era un self-service y podías probar un poquito de cada especialidad: el «chicken corn chowder» un potaje de pollo y maíz muy rico, la carne de cerdo con sauerkraut, el pollo o las albóndigas de jamón servidas en salsa y con puré de patatas, col agria, salchichas alemanas, embutidos, carne ahumada, y de postre los «shoo fly» que es una tarta hecha de chocolate, miel y azúcar moreno (tan dulce que atrae a las moscas, y de ahí su nombre, lo mismo que se dice para espantarlas), además de las muchas tartas con frutas (un poco desaboridas, la verdad), o bien los conocidísimos pretzel y los little cheesers (pretzel con sabor a queso).

Teníamos varias posibilidades por la zona, que te dejamos aquí:
- Dienney’s country restaurant en 2855, Lincoln Hwy E. (Ronks). Buffet 14$/persona o a la carta, donde fuimos nosotros.
- Miller’s smorgasbord en 2811, Lincoln Hwy E. en Ronks. Muy recomendado aunque decían que un poco caro…
- Plain & Fancy Farmen 3121, Old Philadelphia, Pixel route 340 (Bird-in-hand). Combos desde 14 a 22$ y carta.
Recomiendan mirar en sus webs para descargar cupones de descuento. Nosotros no encontramos ninguno.
También os puede interesar buscar antiguas destilerías de whisky y de cerveza, que ofrecen tours y muestran cómo la elaboran al más puro estilo tradicional.

Con la tripa llenita y muy contentos de seguir en la carretera, seguimos camino a Shamokin Dam. Como íbamos muy bien de tiempo, barajamos dos opciones: la primera era ir a un outlet porque nos habían dicho que en Lancaster son muchos más baratos que en Nueva York, pero en este viaje no teniamos la vena consumista, y nos decidimos por la segunda, desviándonos un poquito al pueblo del chocolate: Hershey.
Es increíble lo de esta ciudad: hasta 1906 se llamó Derry Church pero la gran fábrica de chocolates que daba trabajo a los vecinos, se hizo tan popular que le pusieron su nombre. Y es que en toda la ciudad se respira chocolate: publicidad por doquier, un museo dedicado a la marca, un parque de atracciones y de agua volcado con el tema, y a tope de gente (entrada 50$)… ¡alucinamos! Pero… por algo le llaman «el lugar más dulce sobre la Tierra».

Como no hicimos ninguna parada porque nos parecía demasiado marketing gratuito, hicimos un mix y sin salir del condado de Dauphin, paramos un ratito en un outlet cercano. Solo caímos en la tentación de comprar unas gafas de sol porque me olvidé las mías en España, y nos parecieron baratas siendo Ray ban. Quizás deberíamos haber comprado una bolsa para el trabajo, súper barata, o alguna cazadora de piel, porque la calidad era muy buena y los precios muy asequibles, pero… lo dicho, confirmamos que no somos compradores compulsivos.
Tras esta horita de improvisación, llegamos al hotel y descansamos un poco. Nos encantó porque nos recordaba a los típicos de las películas que tienen un patio con piscina en medio, ¡nos encantó!
Luego nos vamos a cenar a una cadena de restauranes: Rob Evans, que estaba muy cerca: sándwich con patatas para Iñigo y una súper ensalada de pollo con «de todo» riquísima para mí, con bebidas y propina: 21$.
Llueve toda la noche, pero curiosamente no refresca nada.

Día 1: Llegada a NYC – Filadelfia
Pre-viaje y Consejos Prácticos
Vuelve al inicio del viaje: «EEUU: Ruta por la costa Este»
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