Polonia. Cracovia I

Día 9. Salida a Cracovia

Podéis ver en «lo que no hicimos» cómo ir hasta Auschwitz de camino a Cracovia. Nosotros preferimos dedicar ese día a la ciudad, nos parecía que había mucho que ver, o hacer una parada, si lo encontrábamos al salir de Breslavia, un par de pueblos con arquitectura sacra de madera que nos parecía muy original. Los pueblos se llaman Opola Podkarpacie.

De Wroclaw a Cracovia hay 270 kilómetros. 2 horas y 58 minutos. Peaje de  6,63€.

Los orígenes de Cracovia se encuentran en el siglo VII y en el siglo VIII se produce un asentamiento de una tribu de vistulanos o vislanos (de ellos deriva el nombre del río Vístula) que denominaron a la región Pequeña Polonia o Malopolska. En el año 1000 se creó el obispado de Cracovia y en el siglo XI se convirtió en capital del país. Fue arrasada por los tártaros en el siglo XIII. En el siglo XIV se fundó la Universidad, una de las primeras de Europa, y en el siglo XVI la ciudad se convierte en una de las más prósperas del continente.

En 1596 la capital del país se llevó a Varsovia pero Cracovia continuó siendo la capital cultural y el lugar donde se coronaban los reyes. En el siglo XVIII, con el reparto del país, quedó en manos de los austriacos, lo que le permitió continuar siendo un importante centro cultural. Es una de las pocas ciudades polacas que apenas sufrió daños durante la II Guerra Mundial, posiblemente debido a la leyenda que cuenta que en este lugar cayó una de las 7 piedras mágicas que hay en el mundo.

Se puede ir a todas partes a pie. Hay tranvías (25 líneas) desde las 5 de la mañana hasta las 12, y autobuses (130 líneas), los nocturnos van desde las 12 de noche hasta las 5.30 horas y tienen un precio de 2,50 Zlotis (tanto el diurno como el nocturno). El pase de 1 hora 3,10 zl. y de 24 horas 10.40 zl.

Los billetes se compran en cualquier kiosco o en las oficinas de la MPK, y ¡hay que validarlos al subir o te pueden multar!

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En primer lugar, y por pensar que era gratis por lo que nos contaba un bloguero, fuimos a la colina de Wawel, donde se encuentra una cueva de piedra caliza de 276 metros con una entrada natural  y otra artificial que conectan tres grandes cámaras, con un pasillo lateral descubierto en 1974 y que facilitaba el acceso a la catedral de San Wenceslao y San Estanislao. Hay unas piscinas subterráneas donde viven unos crustáceos prehistóricos. En la entrada de la cueva hay una estatua de un dragón que escupe fuego cada poco tiempo, desde los años 70, y unos puestos alrededor donde venden dragoncitos muy monos. Aquí podéis leer la historia (Precio 3 PLN, nosotros no entramos).

Para aparcar, no tendréis problema por los alrededores, pero hay que poner zona azul. Subimos hacia la catedral, por donde están en trabajos los arqueólogos, que están recomponiendo la casa de un canónigo Boreg y las iglesias de San Jorge (XIV) y de San Miguel (XVI).

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Wawel es el conjunto arquitectónico es el más importante de Polonia, se alza en la cima de una pequeña colina que domina la ciudad y acoge la catedral donde se coronaba a los reyes, su panteón y también el Castillo Real, de estilo gótico y construido por Casimiro III el Grande (1333-1370).

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El horario es d 9.30 a 17.00 horas.  La entrada va por tramos según lo que veas (Salas de Estado 18 PLN, Apartamentos Reales: 25 PLN, Tesoro de la Corona y Armería: 18 PLN, Arte Oriental: 8 PLN, The Los Wawel: 10 PLN. Nosotros hicimos esta última visita, pudiendo entrar en una parte y por los patios interiores, no nos daba tiempo a ver más y además estábamos bastante cabreados porque tanto en su página como en otras, leímos que los lunes era gratis, pero como era justo las 13 horas no nos lo permitieron.

Es un lugar bonito, a nosotros nos gustó bastante pasear por allí, subir a la torre a ver la ciudad a sus pies.

Tras esta visita, nos fuimos a nuestro alojamiento, un apartamentito bastante cutre pero con cocina y muy bien situado. Como ya era tarde, podíamos poner un poco de dinero en el parquímetro e ir a dar una vuelta, sin rumbo fijo, ya que disponíamos de dos días para ello y no nos apetecía estar pendientes del mapa.

Cerca de nuestro apartamento estaba el río, lo cruzamos y paseamos un poco por ese otro barrio. Es una zona un poco oscura, pero como han hecho como unos jardincillos en la ribera, se ve gente corriendo o sacando a sus perro. Los puentes son chulos y hay unas arañas que son terroríficas, de verdad, nunca veréis bichos tan grandes y gordos como en Polonia… al otro lado del puente había unos edificios curiosos. Como siempre, una noche espectacular…

Día 10. Cracovia

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