Había tenido un pequeño contacto con esta zona cuando estuve por las playas de «Las Landas», pero realmente no conocía nada de esta maravillosa región. Nuestra base de operaciones la fijamos en la capital de esta región: Burdeos.
Aquitania es la zona francesa más cercana a nuestro lugar de residencia. Desde Donostia – San Sebastián hay unos 235 kilómetros hasta su capital, por lo que nos plantamos en dos horitas y media, sin prisas siguiendo las indicaciones; accedimos por la autopista AP-8, seguimos por la A-63, enlazamos tras la frontera con la A-63, y se continúa por la A-630 hasta el último tramo del trayecto, por la A-631 hasta destino.
Bordeaux en francés, Bordeu en gascón, es una ciudad portuaria del sudoeste de Francia, la quinta en importancia de este país, y una de las más cosmopolitas. Para mí, Burdeos también era una completa desconocida, la relacionaba con el vino y poco más, y jamás pensé que me gustaría tanto y que tenía tanto que ver. Por algo fue llamada «La Bella Durmiente» refiriéndose a su precioso centro histórico y los monumentos que pasaban desapercibidos. Pero actualmente se la conoce como «la perla de Aquitania» pues en 2007 tras el registro del Puerto de la Luna como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, se ha renovado y mejorado dándole protagonismo a todos los rincones, que son muchos, y que merecen ser visitados.
Otro atractivo de Aquitania que no podrás evitar conocer son sus viñedos. Vale la pena tanto degustar sus vinos como pasear contemplando el paisaje. En realidad, esta fue la razón por la que decidimos escaparnos, aunque la previsión y reserva en este sentido es fundamental. ¡Lo vemos paso a paso!
Día 3: Pequeña excursión y vuelta a casa
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Hola Eva! Magnifico relato sobre la Aquitania
Como ingeniero me llamaron mucho la atención los aspectos técnicos del tranvía que mencionas en Burdeos y no creo que conozcas lo que te voy a contar. Resulta que en Burdeos no querían ni oir hablar de llenar de cables, tirantes y catenarias tan preciosa ciudad así que la corriente tendría que llegarle al vehículo motor a través de los dos carriles. Pero el problema era que la tensión era alta y no se podía descartar la posibilidad de que alguien hiciera contacto con ambos carriles y se quedara frito. La solución técnica fue implantar un sistema de conmutación que hace que los carriles, divididos en tramos de la longitud del tranvía, tengan corriente solamente cuando el tranvía pasa por encima. Genial no?
Un cordial saludo
Javier