Día 2: Châteaus y sus vinos
Este día lo dedicamos por completo a conocer los vinos de la zona. La verdad es que es una gozada poder degustar vinos franceses sin haber reservado ninguna bodega (aunque como os recomendaba, quizás sea mejor no jugársela), y escuchar las explicaciones sobre la historia de cada vino, su proceso de elaboración, curiosidades, sabores y matices en el paladar, etcétera.
Por la mañana visitamos dos bodegas del pueblo más tradicional: Saint Émilion, donde os agasajarán con visitas por sus bodegas de piedra subterránea, es decir, que recorren todo el subsuelo de esta pequeña villa. Está a unos 35 kilómetros de Burdeos, se llega rápidamente y todo está bien indicado.
Desayunamos en un horno obrador del pueblo para hacer cuerpo y nos dispusimos a callejear por el pueblo; no os obcequéis con las bodegas, el pueblo vale mucho la pena también, es muy pintoresco y está muy cuidado. Una preciosidad en un entorno increíble (por ello es patrimonio de la Humanidad), por lo que sugiero dedicarle una hora o algo más en recorrerlo por sus calles empedradas y acercarse hasta el castillito (Torre del castillo del Rey), y hasta la Iglesia monolítica y las catacumbas, desde donde hay estas vistas espectaculares. Para entrar hay que concertar una visita guiada. Tampoco está de más, si podéis dedicarle un ratito más, buscar entre los viñedos las ruinas de la muralla y el antiguo monasterio, también en buen estado.
En la oficina de turismo podéis pedir la llave de entrada al viejo campanario, y subir para ver las mejores vistas por 1,5 €. Aquí también podéis alquilar unas bicis por 15 € el medio día o entero por 18 € y recorrer un itinerario entre viñedos (hay 4 bien marcados).
Entrando de lleno en el tema de los vinos, tenéis más de 850 bodegas al rededor, pero os comento nuestras visitas:
– Maison Galhaud – Château La Rose Brisson: Telf. +33 – (0) 5 57 55 80 75, e-mail: caves-du-manoir@galhaud.com: A la entrada puedes ver todos los vinos que comercializan, y ver una proyección que explica la elaboración e historia, sin necesidad de reservar. Lo más interesante es que nos dejaron pasear por sus bodegas subterráneas, ver la disposición de las barricas, y degustar un par de vinos tintos muy ricos. Evidentemente, esto lo hacen para dar a conocer su producto y conseguir la venta de alguna de sus botellas, como en nuestro caso, pues un amigo se hizo con un par. Pero no os agobiéis si no os gusta o si no queréis gastaros los 8 € mínimo que vale el más barato, porque continuamente hay gente degustando que se va con las manos vacías.
– Vignobles Kjellberg – Cuzange (Telf. +33 – (0) 5 57 24 62 86, e-mail: kjellberg.cuzange@wanadoo.fr), en Saint-Sulpice de Faleyrens. Parecida a la anterior en todos los aspectos. También degustamos un par de tintos muy ricos.
– Château Haut-Jamard (Vignoble Charpentier): Telf. +33 – (0) 5 57 74 51 28, e-mail: vignoblecharpentier@wanadoo.fr: Queríamos visitar estas cavas, nos habían hablado muy bien de ellas, pero estaba cerrada por reformas. Está a las afueras, en la carretera.
– La Maison du vin: Visita imprescindible y gratuita. Podréis ver una pequeña exposición fotográfica sobre la historia de la elaboración del vino, y un divertido y curioso juego de aromas gigante que ayuda a despertar los sentidos, mientras pruebas los vinos que diferentes bodegas exponen en la sala y dejan catar (seis cuando estuvimos). Asimismo, hay una pequeña bodeguita para adquirir vinos. Todos están etiquetados con información sobre sus cavas, año de producción, maduración y tipo de uva que lo componen. Nos hicimos con unas botellitas más, y nos despedimos de este precioso pueblo.
Por la tarde, en un entorno más rural, nos adentramos en los extensos campos de vides, dirigiéndonos a la bodega que intentamos reservar, pero que pudimos comprobar que permanecía cerrado, así que seguimos buscando castillos con encanto, y tuvimos la suerte de encontrar en un lugar que nos encantó: el Château Haut – Bergeron (Maison du Sauternes Telf. +33 – (0) 5 56 76 60 37, este teléfono creo que es de la comercial. El de la fábrica, el lugar donde estuvimos, en Preignac, diría que es el +33 – (0) 5 56 63 24 76).
Allí descubrimos unos blancos espectaculares, nunca habíamos probado un vino así de afrutado y dulce, pero además fresquito que entraba muy bien: el sauternes y el barsac. Nos recibió el dueño, lo pillamos por casualidad, y sin cobrarnos nos ofreció una pequeña cata y nos enseñó las salas donde lo procesan, el envasado y etiquetado. Todo muy artesanal, pocas botellas y precios medios – altos. Una pena que sólo hablaba francés y nosotros no dominamos mucho, pero muy simpático y agradable, se apuntó una pequeña venta de otras dos botellas a pesar de que el que nos gustó tenía un precio de en torno a 19 euros, pero había por 10 también con buena pinta.
Por lo tanto, el día nos encantó porque pudimos probar por la mañana tintos, y por la tarde blancos, y combinar las bodegas de un pueblo típico con los castillos de los campos alejados, y todas las catas gratuitas.
Día 3: Pequeña excursión y vuelta a casa
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