Francia oeste: día 9

Día 9. Rennes y Nantes

Rennes – Nantes: 109 km. 1 hora 34 minutos (sin peajes)  – N137.

Con buen sabor de boca por el gran día anterior, y ya con tiempo asentado, nos dirigimos a Nantes, una ciudad que teníamos muchas ganas de ver por las grandes dosis de imaginación e ilusión con la que se había modernizado tras la decadencia del sector naval.

Hay un “PassNantes” para 72 horas que cuesta 36€, que no sacamos porque no pasamos más de 24 horas, pero con él puedes ir en tranvía, autobuses, entrar gratis a museos y tener descuentos en tiendas, así que valora si te sale a cuenta.

P1030839La ciudad de nacimiento de Julio Verne, es la ciudad con más árboles por habitante de Europa, y un poco rara, hipster y llena de obras de arte, gente joven moderna, rincones sorprendentes… ¡hay que pasear con los ojos bien abiertos!

Casualmente, coincidimos con la celebración del 26º Festival Du Cinéma Espagnol, así que no dejábamos de ver por todas partes el cartel del programa, muy original y simpático, con nuestro Luis Tosar a lo marinero… 

Ofrece muchos puntos de interés,como en otras ciudades, bueno, de forma algo más sencilla, la oficina de turismo nos hizo llegar un mapa con el recorrido marcado en verde, para recorrer los más interesante. Sin embargo, las distancias son muy largas, por lo que nosotros vimos todo haciendo diferentes paradas, principalmente, una por la zona del museo de la imprenta, muy cerca del Loira, otra parada en el museo de Historia, en la isla y en el jardín. Os destaco los más importantes:

La Cigale: restaurante con una fachada moderno art decó de 1895. El interior es espectacular, pero la comida no la recomiendan. También cerca el Place Graslin y su teatro.

Passage Pommeraye: de 1843 y renovado en 2015. Pequeño centro comercial en medio de la ciudad, repleto de columnas y estatuas, con un precioso techo de cristal.

La catedral de Saint Pierre & Saint Paul, de estilo gótico. Dentro está la tumba de Francisco II, el último Duque de Bretaña.

La pequeña Eglise Saint Sauveur muy modesta pero con unos barcos de madera en su interior, colgados en sus columnas, preciosos.

P1030755Lieu Unique: El llamado Lugar Único es el edificio que albergaba la fábrica de las galletas LU. Para conservar sus siglas decidieron darle esta denominación, y la han convertido en una discoteca, un spa, restaurantes y hasta guardería. Está bastante a las afueras, pero la encontrarás gracias a su llamativa torre.

La Torre Bretaña: Este es el único rascacielos de la ciudad. Recomendaban subir al pub Le Nid (El Nido), con una decoración súper divertida y supongo que buenas vistas, ya que está en su piso 32. La barra es una cigüeña y los asientos y las mesas son huevos. La gente busca en los tejados y azoteas de algunas casas huevos fritos gigantes estrellados, a ver quién es el que los encuentra… pero lamentablemente este viaje no nos dejaba para muchas salidas nocturnas.

Jardín de las Plantas: El típico lugar con diferentes cultivos de flores, con  personajes ocultos entre las plantas, pero se puede prescindir.

El castillo de los Duques de Bretaña, construido en el siglo XV a orillas del río Loira. Se reformó y reabrió sus puertas en 2007. Alberga un museo sobre la historia de la ciudad (Horario de 10-19, precio 8€, gratis para parados). Este castillo es punto de encuentro para pasear por su medio kilómetro de caminos alrededor de la muralla. Buscad el “Pensador” alrededor del castillo (como una rana…).

El barrio de Trentemoult, con El péndulo de Roman Signer, de siete metros de largo.  Las casas de este barrio, antiguo pueblo de pescadores, muy monas.

La isla de Nantes se sitúa frente al centro histórico de la ciudad y ocupa 350 hectáreas.

P1030826Por su paseo están los famosos anillos de Buren y Bouchain que se iluminan de colores por la noche, y la grúa Titán que se usaban para construir barcos, conservada como un monumento, y un «árbol de baloncesto». El hangar de los plátanos es la zona portuaria, antes vía de acceso de los barcos que transportaban plátanos para su importación. En estos almacenes hay discotecas, cafeterías y galerías de arte. Una pena que hacía un viento increíble a última hora del día, cuando decidimos ir, y lo vimos un poco incómodos, seguro que alguna cosilla se nos escapó.

P1030812Las máquinas de la isla. En el astillero, Pierre Oréfice y François Delaroziére muestran sus máquinas más alucinantes, como el elefante, inspirado en Verne y Da Vinci (de 12 metros de alto y 40 toneladas, capacidad para 30 personas  que se mueve expulsando auha por su trompa móvil), el Carrusel de los Mundos Marinos (tiovivo de tres plantas y 25 metros de altura con asientos de cangrejos, peces y otros marinos) y otros bichitos que solo se ven con entrada (11€), construidos por la compañía de teatro de calle Royal Deluxe (lunes cerrado, nosotros fuimos en Semana Santa y al ser festivo abrieron de 14 a 18 horas. El Elefante solo, tiene un coste de 8,5€). Aunque nos apetecía un montón, una vez lo vimos moviéndose por allí, pensamos que la sensación de montar ni las vistas valían el precio, así que desistimos).

P1030811Cenamos comida china a buen precio en el centro, donde encontraréis una amplia oferta de restaurantes, bistrots, bares…, porque mientras íbamos recorriendo la ciudad fuimos picoteando en pastelerías y panaderías y comimos un sándwich en plan rápido.

En general Nantes nos gustó mucho. Es una mezcla loca, como apuntaba, que te hace estar todo el tiempo a la expectativa, buscando, y admirando. Desde luego, los niños alucinaban en la isla, es un mundo de ilusión muy real, vivo y emocionante. ¡Nos lo pasamos como enanos!

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