Día 3.Valle del Loira I
Los castillos del Loira se agrupan en el valle de mismo nombre, casi todos construidos en el Renacimiento Francés (siglos XV – XVI) en las riberas del río Loira, y sus afluentes Indre, Cher, Vienne, Maine y Loir, aunque algunos se recuperaron de la Edad Media (siglos V – XV).
Son 21 castillos que desde 1998 forman parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aunque podréis contar casi un centenar por todo el valle, que además está salpicado de palacios y casas impresionantes.

Los horarios suelen variar mucho durante todo el año (consultad en la página oficial (http://castillosdelloira.es/ ), y los precios suelen rondar los 10 €. En las billeterías de los castillos y en Internet no hay posibilidad de hacer packs, pero en las oficinas de turismo (ver en Cheverny), podéis comprar los llamados Billets Pass’Châteaux. En cualquier caso, si pasáis por Tours, como os decía, os recomiendo adquirir en su oficina de turismo los tickets, mucho más baratos.
Importante: Tenéis que empaparos bien de qué castillos os parecen más interesantes y trazar un recorrido calculando el tiempo de llegada, posibles colas y visitas, porque algunos están a cierta distancia, algunos caminos no están muy bien señalizados o son lentos, y los horarios son limitados en algunas épocas del año. Poned opciones por si os sobra tiempo, pero centraros en los que realmente queráis ver y no paréis en los que encontréis de paso si no habéis visto los imprescindibles. ¡No os despistéis! A vuestro paso habrá tantas tentaciones…
Por ejemplo, en el recorrido que os indico, si no se visita Layreais y Villandry se reduce 42 km. 43 min. más el tiempo de visita en cada uno de ellos. Nosotros lo que hicimos, fue dividir la ruta en dos, dejando para un día los que quedaban al este de nuestro hotel, y para el día siguiente los del oeste, de forma que no tuviéramos que perder tiempo en recorrer el mismo tramo los dos días, para llegar a un castillo que nos dejáramos por ver.
La visita a los castillos del Loire siguientes, tiene un recorrido total de 260 kmts. (vuelta a Tours incluida) , se tarda 4 horas 45 minutos (peaje 5,90€).

La distancia entre unos castillos y otros puede andar entorno a los 10 – 30 kilómetros, y según el tráfico que suele haber, leímos recomendaciones de otros viajeros, de no ver más de dos o tres castillos y algún pueblito cercano. Parece que aunque en algunos tramos está permitido superar los 50 km/hora hasta los 70-90, se tarda bastante en ir de unos a otros cuando hay mucho turismo. No fue nuestro caso. De hecho, en algunas visitas estábamos prácticamente solos, y el tráfico no fue para nada un problema, por lo que vimos bastantes castillos. También hay que tener en cuenta que nosotros no somos de recrearnos mucho. En cada uno de ellos paseábamos sin prisa, nos deteníamos cuando algo nos interesaba más, pero no apreciamos media hora delante de un cuadro o tapiz, por lo que la media de tiempo en cada visita la podría establecer en un par de horas.

En este valle, además de castillos, palacios y mansiones, hay museos y pueblos dignos de visita. Si podéis quedaros más tiempo, ampliad las excursiones visitando, por ejemplo, Orleans (nos dio pena pero por la proximidad a París esperamos hacer una escapada en otra ocasión), Loches, Cheverny… en «Qué no hicimos» os cuento algunos planes descartados por si os pueden ser de utilidad.
En nuestro caso, habíamos hecho una selección que nos parecía bastante interesante por reunir las peculiaridades de los castillos de la zona:
- Escogimos el castillo que parecía tener los mejores interiores, el más grande del valle, y por su mezcla de estilos: Chambord.
- Con el interior totalmente fiel a la época y perfectamente reconstruido: Ussé.
- Buscamos otro con jardines que destacaran por encima del resto: Villandry. También destaca el de Chaumont, en verano además hacen un Festival en su jardín inglés.
- Un castillo en el río Vienne (afluente del Loira): Chinon.
- Un castillo en el río Indre (afluente del Loira): Castillo de Azay-le-Rideau.
- Un castillo en el río Cher (afluente del Loira) y el más visitado después del de Versalles: Chenonceau.
- Un castillo en el río Maine (afluente del Loira): Valencay, descartado porque lo más destacable eran los jardines, y ya íbamos a Villandry.
- Elegimos uno de estilo medieval XVI(además es el segundo monumento más importante de Francia después de Versalles): Blois.
- Otro medieval del XI: Montrichard.
- De estilo gótico, ser una fortaleza y por estar en el mismo Loira: Amboise.

En nuestro recorrido encontraréis información útil como precios y horarios, pero vale la pena consultarlos antes por si hay cambios o viajáis en otra temporada.
Una idea que nos apetecía pero requería mucho tiempo, es ir en bicicleta. En una hora se llega desde Blois hasta el castillo de Chambord.
A sabiendas de que había mucho que ver y poco tiempo que perder, nos levantamos en Tours dispuestos a iniciar nuestro bucólica búsqueda del castillo más espectacular. Hacía calorcito y un sol radiante, aunque el aire frío soplaba a ratos dando una sensación menos primaveral.
Nos dirigimos en primer lugar al Castillo de Chambord, el más alejado de nuestra ruta, para llegar nada más abrir sus puertas, y luego ir bajando de regreso a Tours, parando en aquellos que teníamos apuntados.
A pesar de lo mucho que vimos, madrugando y estirando un poco el día, fuimos bastante relajados, aunque tuvimos que dejar Orlenas, Chaverny y Loches para otra ocasión y disfrutar a tope de los que creímos más interesantes, pasear y disfrutar del día soleado.
1. Castillo de Chambord
Tardamos en llegar unos 50 minutos, unos 78 kilómetros aproximadamente.
Horario: de 9:00 a 17:00 – Precio: 11€ (9€ por la web), el aparcamiento cuesta 3€, 6€ según la web oficial. Nosotros aparcamos gratis en una pequeña plaza que salía a la D112 (siguiendo por la D33), y caminamos un par de minutos.
La entrada no la llevábamos porque en la oficina nos dijeron que había descuentos especiales en taquilla por ser desempleados, pero al final resultó que era para ciudadanos franceses. En cualquier caso, tuvieron la amabilidad de cobrarnos con el mismo descuento que comprándolo en Tours, 9€ por persona.
Es uno de los castillos más característicos, por su mezcla de arquitectura renacentista francesa, formas tradicionales medievales y estructuras clásicas italianas. Os resumo lo más importante, pero podéis ampliar la información aquí:
Es el castillo más grande de los castillos del Loira, pero fue construido para servir sólo como un pabellón de caza para el rey Francisco I, quien mantuvo sus residencias reales en el castillo de Blois y en el castillo de Amboise. El diseño original es de Domenico da Cortona, pero se cree que Leonardo da Vinci también participó durante la invitación del rey Francisco I, donde vivió sus tres últimos años de vida hasta que falleció en 1519 en el castillo de Clos-Lucé, cerca de Amboise (su tumba está en la capilla de Saint-Hubert del castillo de Amboise. Los dos castillos se conectan con un pasadizo subterráneo). En cualquier caso, durante su construcción se fue alterando (1519-1539).
Del exterior del castillo destacan ocho torres inmensas, 365 chimeneas, y su interior lo conforman 440 habitaciones y 84 escaleras. Muy famoso por su toque de luz arquitectónico, la hélice doble de la espectacular escalera abierta permite que la gente puede ascender y descender al mismo tiempo sin toparse con la otra persona.
Además, es el parque más grande de toda Europa, con unas murallas de 32 kilómetros de longitud y ocupando un total de 4.500 hectáreas, 31 kilómetros de bosques y árboles que rodean al castillo extendiéndose por 52,5 km². Cuando entréis con el coche, veréis su inmensidad de derecha a izquierda.
El castillo es un cuadrilátero que acoge el torreón contra el lado norte, donde se cruzan los grandes vestíbulos perpendiculares a los que dan aposentos, permitiendo subir a las terrazas o bajar al patio mediante la escalera de tramos dobles que unen las circulaciones verticales y horizontales. Tras la muerte de Francisco I, los reyes franceses siguientes dejaron que se deteriorara durante 80 años, hasta que en 1639 el rey Luis XIII se lo regaló a su hermano Gastón d’Orléans, quien lo restauró.
El torreón y escalera de doble hélice: Es el cuerpo central del castillo. Sus torres de ángulo, sus fachadas y sus molduras horizontales denotan la inspiración italiana además de la torre linterna decorada y rodeada de terrazas por las que observar el panorame y los altos tejados de pizarra. En su centro se eleva la famosa escalera, cuyo decorado esculpido es una de las obras maestras del Renacimiento francés.
La capilla: Ocupa de dos pisos, y está unida al torreón por una galería. Empezada por Francisco I, se terminó por Jules Hardouin Mansart ordenado por Luis XIV.

El aposento de Luis XIV: Fue habitada sucesivamente por Luis XIV, Estanislao Leszczynki y luego por el mariscal de Sajonia y se unieron dos partes, para respetar las reglas de etiqueta (la suite real debe colocarse en el centro de la fachada principal).
Los aposentos del siglo XVIII: En el Siglo de las Luces estuvo muy concurrido y se reformó según el gusto de los criterios de confort de la época: volúmenes reducidos por la creación de recámaras, techos rebajados, y chimeneas empotradas en las grandes chimeneas del siglo XVI.
Una pena que estuvieran restaurando una parte del mismo, y nos perdiéramos una buena parte de la fachada por los molestos andamios. Pero es precioso, vale la pena tanto el interior como dar un pequeño pasado alrededor. Os llevará algo menos de dos horas.
2. Blois
Distancia: 17 kilómetros, 23 minutos.

Horario: de 9:00 a 12:30 y de 13:30 a 17:30 – Precio: 10€ (luz y sonido 15€, solo en verano).
Considerado el segundo monumento histórico más importante de Francia después de Versalles, es un castillo de tipo medieval que está muy integrado en el pueblo. Nosotros llegamos al mediodía, aparcamos por una calle céntrica con zona azul, pero al ser la hora de comer no tuvimos que pagar. Allí mismo encontramos un kebab lleno de gente joven, barato y muy rico.
Lo visitamos paseando por sus callejuelas; primero paseamos por la calle de los artesanos, y luego subimos una escalinata que lleva el nombre de Denis Papin, el inventor de la máquina de vapor, un genio protestante que tuvo que huir a Alemania por las persecuciones religiosas. Y seguimos paseando por sus intrincados callejones hasta llegar al patio, pasando junto a la capilla de Saint-Calais y la torre de Foix. Desde lo alto de la muralla hay una buena vista de la ciudad antigua, con sus casas de tejados inclinadísimos de pizarra, y del Loira.

Desde aquí se entra al castillo*, aunque nosotros desistimos porque además de estar restaurándose, había un colegio de niños entrando y lo que nos interesaba era el exterior.Desde luego la fachada rosa y blanca con tejado y chimeneas típicos de finales del siglo XV, es preciosa, construida en ladrillo y piedra, de estilo gótico flamigero pero con elementos italianos y nórdicos.
Si os leéis el libro que os recomiendo de Juan Antonio Cebrián, recordaréis que aquí fue donde Juana de Arco fue bendecida por el Arzobispo de Reims, antes de partir hacia Orleans con su ejército, para sacar a los ingleses de esa ciudad.
A pocos metros se encuentra la Maison de la Magie, y el monumento a Denis Papin. Subiendo por otra cuesta se llega a los jardines que hay junto al Hôtel de Ville, donde se encuentra un monumento a Juana de Arco. Estos jardines son como una inmensa terraza que se abre sobre el Loira, muy bonitos.
*El castillo medieval de los condes de Blois pasó a ser la residencia del rey Luis XII, quien a principios de los años 1500 empezó su reconstrucción y creación de un jardín renacentista (desaparecido en 1890 bajo la avenida Víctor Hugo).
Cuando Francisco I de Francia ascendió al trono, su mujer Claudia de Francia amuebló el castillo con la intención de dejar el castillo de Amboise e instalar la corte en Blois. Francisco I inició la construcción de una nueva ala para convertirla en una de las más importantes bibliotecas de la época. Tras la muerte de su mujer en 1524, Francisco I abandonó el castillo de Blois para residir en el castillo de Fontainebleau, adonde envió la impresionante colección de libros y fundó la Biblioteca nacional. Enrique III huyó de París cuando empezaron las Guerras de religión, se refugió en Blois y convocó a los Estados Generales en 1576 y 1588. Fue en este año cuando Enrique III hizo asesinar al duque de Guisa. Después el castillo fue ocupado por Enrique IV de Francia y, tras su fallecimiento, pasó a ser el lugar en el que estuvo exiliada María de Médicis.
En 1626, Luis XIII regaló el castillo de Blois a su hermano Gastón de Orleans como obsequio de matrimonio. En 1635 François Mansart recibió el encargo de ampliar el castillo con un ala nueva, pero en 1638 los problemas financieros provocaron la suspensión del proyecto y Gastón se vio obligado a ocupar el ala Franciso I. Tras la muerte de Gastón en 1660 el castillo fue abandonado.
Tras un abandono de 130 años, durante la Revolución francesa los revolucionarios se dedicaron a hacer desaparecer cualquier vestigio del castillo, se llevaron los muebles, las estatuas y otros accesorios. El edificio quedó en tan mal estado que estuvo a punto de ser demolido, pero su transformación en cuartel le salvó de su desaparición.
En 1841, bajo el reinado de Luis Felipe, el castillo fue clasificado como monumento histórico gracias a la acción de Prosper Mérimée, un famoso escritor, historiador y arqueólogo francés. El castillo fue restaurado y transformado en museo. Las restauraciones continúan y el castillo es, actualmente, propiedad de la ciudad de Blois.
Al bajar, antes de subirnos al coche, nos entretuvimos por un mercado artesanal que había en la plaza, donde vendían productos de la zona producidos por ellos mismos.
3. Castillo de Chaumont
Distancia: 17 kilómetros, 23 minutos.
Horario: De 9 a 17 todos los días. Precio: 11€ (17€ con visita del Festival de los Jardines).
Por lo que algún bloguero comentaba, los interiores parece que son un poco pobres, especialmente las plantas superiores, por lo que se puede prescindir. Las caballericas son las más lujosas jamás construidas, podéis consultar información detallada. El Castillo actualmente es un museo, y cada año acoge un Festival de Jardín desde abril hasta octubre donde diseñadores contemporáneos de jardines muestran sus trabajos en un jardín al estilo inglés.
Nosotros no entramos… queríamos verlo por fuera pero habían construido una garita y no dejaban ver nada, así que nuestro consejo es que no os acerquéis, pues desde la carretera se puede ver cómo es y es suficiente, si no es la época en la que los jardines están en su máximo esplendor.
4. Castillo de Montrichard
Distancia: 19 kilómetros, 24 minutos.
Este castillo, hoy en ruinas, fue construido al principio del siglo XI por el conde de Anjeo Foulques Nerra, y no se puede ver mucho más que la torre del homenaje, y dar un paseo por las calles del pueblo. De hecho, reconozco que fuimos por error, pues tenía información cruzada de otro de los castillos que sí nos interesaba… podéis prescindir, aunque a nosotros el pueblecito nos encantó. Es precioso, y de hecho, al final estuvimos un buen ratito paseando por sus callejuelas.
5. Castillo de Chenonceau
Distancia: 12 kilómetros, 15 minutos.
Horario de 9.30 a 17.30 horas – Precio: 12,50€. Nosotros sacamos entradas por 9€ en Tours. Parking gratuito. Os llevará un par de horas verlo todo tranquilamente, quizás algo menos.
Está a orillas del Cher, o mejor dicho, sobre el Cher, por lo que es el castillo más visitado del Valle del Loira, sólo superado en toda Francia por el de Versalles. Y no es para menos, su visita es del todo imprescindible, y prepararos para pasar al menos dos horas porque aunque su interior se vea relativamente pronto (es bastante pequeño), sus jardines también os tomarán algo de tiempo, pero sobretodo admirar las diferentes vistas del castillo. En la entrada podéis coger folletos gratuitos donde explican su historia y las aventuras que allí ocurrieron, en especial durante la Gran Guerra, durante la que se convirtió en hospital militar, y durante la Segunda Guerra Mundial, que sirvió para pasar hombres del lado ocupado a la zona libre.
Fue regalado por Enrique II a su amante Diana de Poitiers, por lo que Catalina de Médicis, a su muerte, se apropió del castillo y expulsó a Diana, a la que recluyó en Chaumont. Aparte de estos dos personajes, otras mujeres han participado activamente en la historia de este château, por lo que siempre ha sido conocido como el Palacio de las Damas o el Castillo de las seis damas. Además de la propia situación sobre el río Cher, sus salas bellamente decoradas —con cuadros, tapices y muebles de primera categoría—, sus jardines y su gran avenida arbolada de la entrada hacen de este lugar uno de los más deliciosos de todo el recorrido.
Dependiendo de la época (no en marzo), también puede darse un paseo en barca.

6. Amboise
Distancia: 20 kilómetros, 21 minutos.
Horario: De 9 a 18 todos los días. Precio: 11,20€ (15,70€ guiada).
Siguiendo la carretera que corre por la orilla derecha del Loira se llega a Amboise. Para llegar al castillo hay que cruzar el puente y situarse en la isla fluvial del Oro que se encuentra justo frente a la ciudad, pero merece la pena parar antes, en la carretera, para sacar fotos de la vista más conocida del castillo. Se puede aparcar gratis por el pueblo, está integrado en el mismo.
El castillo es una fortaleza, donde destaca la capilla, una joya del gótico y la tumba de Leonardo da Vinci, que residió en una mansión de la misma localidad (castillo de Clos-Lucé). Destruido varias veces por los normandos. Nosotros lo encontramos cerrado, pero nos bastó con verlo desde fuera.
También vale la pena callejear por el pueblo, acercarse al puente al atardecer… fue un bonito lugar donde acabar una jornada muy bien aprovechada pero cansada.

Vimos dos castillos por dentro y por fuera y cuatro más dando paseos por los alrededores o los pueblos en los que se encuentran… ¡no está nada mal! Nos quedamos con muy buen sabor de boca, pero con hambre, así que nos volvemos hacia Tours para cenar y descansar. El día siguiente queríamos ver otros tantos… ¡y teníamos que llegar a dormir Caen!
Día 4. Valle del Loira II y Le Mans
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