Día 4. Valle del Loira II y Le Mans
De nuevo nos levantamos a una muy buena hora para llegar nada más abrir el primer castillo que estaba en nuestra planificación. El día anterior habíamos recorrido toda la parte este, de Tours hacia Orleans, y hoy queríamos ver la zona del oeste, de Tours hacia Angers.
Madrugamos para estar los primeros nada más abrir las puertas del primer castillo: hay una distancia desde Tours a Villandry de 18 km., 26 minutos.
1. Villandry
Horario: de 9:00 a 18:00 – Precio: 10€, sólo jardines 6,50€. Nosotros pagamos 4 porque todavía no estaban floridos. Parking gratuito frente al castillo, al pie de la carretera.
Uno de los más recomendados por haberse restaurado a principios del siglo XX.
Es un castillo de estilo renacentista en el que se puede visitar el museo, y también o solo el huerto y jardines de 6 hectáreas de extensión y de propiedad privada. Esa zona se llamó Colombier hasta el siglo XVII.
Jean Le Breton, el Controlador General de Guerra de Francia bajo las órdenes de Francisco I, lo compró a mediados del siglo XVI (ordenó la construcción del castillo de Chambord).

En 1906 el español Doctor Joaquín Carvallo, compró la propiedad, a punto de ser demolida y lo reparó y creó los jardines actuales, que incluyen un jardín acuático, flores ornamentales y una gran variedad de vegetación, distribuidos con patrones formales creados con arbustos pequeños, y en perfecta armonía con la arquitectura del castillo renacentista, considerados por muchos el jardín más hermoso de Francia.
El castillo está rodeado con árboles centenarios y en el sotobosque, dependiendo de la época del año, crecen rosales silvestres, narcisos, ciclamenes o azafranes en sus dos hectáreas. Los jardines del castillo de Villandry son la reconstrucción según los textos antiguos de un « jardin à la française » del siglo XIV. Estos jardines están divididos en cuatro terrazas. En los 4 cuadros justo en frente de la cocina, se representa una alegoría de los jardins d’amour («jardín del amor»).
Aquí y aquí, tenéis información sobre cómo realizar la visita y en qué prestar más interés. Nosotros solo vimos los jardines, el castillo no lo visitamos, y nos gustó mucho. Además estábamos solos, el sol a esas horas empezaba a calentar y el paseo estuvo muy bien, aunque nada que ver, seguramente, ¡con verlo cuando todo está florido! Una pena… en una hora lo veréis tranquilamente.
De aquí nos vamos a nuestro siguiente castillo, a unos 10 kilómetros, tardamos algo más de 10 minutos.
Volvemos al coche para ir a uno de los castillos que más nos apetecen, haciendo varias paradas, porque hay algún otro por el camino parecido, y nos confundíamos. Por ejemplo el Chateau de l’Islette y el de Ussé, con una pinta buenísima. Estaban cerrados hasta la temporada alta, así que acabamos donde teníamos previsto. Tardaréis un cuarto de hora si vais directos, hay otros 10 kilómetros entre uno y otro.
2. Castillo de Azay-le-Rideau
Horario: de 9:30 a 17:30 – Precio: 8,5€, gratis si estáis en paro.
Este castillo de estilo renacentista fue construido sobre una isla en las aguas del Río Indre, donde se refleja su fachada, lo cual se ha convertido en una imagen de las más fotografiadas. Fue construido por un rico financiero llamado Gilles Berthelo en 1516, pero pocos años después fue confiscado por Francisco I. Desde que fue adquirido por el Estado, en el año 1905, está clasificado como Monumento Histórico. A nosotros nos encantó ver cómo se eleva sobre las aguas, rodeado, con su reflejo y toda la naturaleza de fondo, verde… en 40 minutos lo veréis sin prisas.
Lo que menos nos gustó es que tenía una parte de su fachada en obras… lo que más, y por ello valió la pena la visita, fue que han reconstruido (es decir, construido de nuevo desde cero, no restaurado lo que había), todo el mobiliario y la lencería doméstica, siguiendo las técnicas antiguas de los artesanos y con los mismos materiales. Hay vídeos distribuidos por las estancias que muestran todo el proceso, es muy interesante, ¡un auténtico trabajo de artistas venidos de todo el mundo!
Seguimos nuestra ruta durante 15 minutitos más, otros 15-15 kilómetros…
3. Castillo de Ussé
Horario: de 10 a 18 – Precio: 14€
Un castillo que no teníamos previsto, pero que habíamos visto en fotos y nos recordaba al de Chaumont, y como estaba de camino, decidimos acercarnos para que se nos quitara la cosilla de no haber visto un castillo con torres fortificadas, torrecillas y pináculos… ¡tipo cuento de hadas, vamos!
En realidad este castillo fue edificado cinco siglos más tarde, pero puede que su «similitud»(para una inculta en estos temas como yo), sea que fue reconstruido y acabado en los siglos XV y XVI como este. Es famoso por haber inspirado a Charles Perrault en su cuento de la Bella durmiente, y aunque sigue estando habitado, está abierto al público desde febrero a noviembre. Lo mas sobresaliente de la visita es el mobiliario, los tapices flamencos y los recuerdos de familia, la extraordinaria capilla renacentista y los jardines aterrazados que diseñó Le Nôtre.
A pesar de todo esto, no entramos por varios motivos: el precio, los varios castillos que ya habíamos visto por dentro, que en teoría eran mejores, la hora, como siempre pisándonos los talones, y que habíamos leído que por toda la visita habían «introducido» a los personajes del cuento para niños… así que desde la carretera, que se ve espectacular con todo el monte de árboles de fondo, decidimos seguir camino hacia nuestro siguiente destino; a 20 minutos, algo más de 17 kilómetros.
4. Castillo Fortaleza Real de Chinon
Horario: de 9:30 a 18 horas – Precio: 8,50€
Lo habíamos descartado porque lo teníamos programado para el día de llegada a Tours, pero resultó que en nuestro día medio-improvisado nos cuadraba bien y nos decidimos, pues queríamos verlo al menos desde lejos. Habíamos leído que estaba construido sobre un espolón rocoso y que dominaba desde las alturas el río Vienne y la ciudad de Chinon, por lo que prometía bastante. No nos decepcionó porque conseguimos lo que queríamos, ver un tipo de castillo diferente de los vistos hasta el momento, pero las fotos de los interiores sí, así que no entramos.
Os recomiendo que bajéis al pueblo y recorred sus callejuelas buscando todas las vistas del castillo, desde abajo, es mucho más bonito. Está súper bien puesto aunque imagino que en épocas de temporada alta será terrible, parecía muy turístico aunque anduvimos solos, hacía viento y estaba desierto. También puede ser un buen lugar para comer, hay bastante oferta, aunque los precios son medio-altos.
Y por último, nos dirigimos a 35 minutos hasta nuestra última visita a los Castillos del Loira:
5. Castillo et Parc de Langeais
Horario: de 9:30 a 17:30 – Precio: 9€. Hay un aparcamiento gratuito a unos metros antes de llegar al castillo.
Queríamos visitarlo porque nos parecía uno de los castillos más «reales» y de los pocos medievales en la zona, con un puente levadizo aun en funcionamiento diario, que cada noche bajan. Llegamos cuando lo estaban cerrando, aunque tampoco pensábamos entrar, la verdad.
Está bastante integrado en el pueblo, así que aprovechamos para dar una vuelta. Hay una iglesia cerca, unas murallas del castillo al otro lado y poco más. Seguro que de noche gana en encanto, todo iluminado…
Tras estas visitas, ya comidos, con un tiempo magnífico y muy contentos por haber aprovechado para ver estos castillos (dudamos en seguir hacia Caen parando en Le Mans, y conformarnos con los vistos hasta el día anterior, que ya nos habían parecido una pasada), seguimos carretera adelante hasta Le Mans.
6. Le Mans
Distancia: 101 kilómetros, 1 hora, 40 minutos (peaje de 7,70€) por la A-28.
En Le Mans, además de celebrarse una de las carreras más importantes del mundo, tiene mucho turismo debido a su proximidad al valle del Loira.

El circuito de las 24 horas de Le Mans se inició en 1906, cuando George Durand organiza el primer «Gran premio del automóvil Club de Francia». Al año siguiente se crea el concepto de carrera de resistencia. Desde 1923 este circuito es uno de los más prestigiosos del mundo. Cerca de 200.000 espectadores y 2.500 periodistas se acercan cada año para asistir a esta gran competición. En el circuito hay un museo del automóvil, así como también tiendas y restaurantes.
Su ciudad antigua muy bien conservada (Cité Plantagenêt, también llamada Vieux Mans), está llena de callejuelas adoquinadas y casas de Paneles de Madera, mansiones renacentistas, y una catedral: la Catedral Saint-Julien, dedicada al santo Julián de Le Mans, que es honrado como el primer obispo de la ciudad. Además de los restos de la muralla romana de la ciudad antigua fundada en el año 20 AC (las mejor conservadas junto a las de Lugo, Roma y Constantinopla), se conserva el cardo (trazado de la ciudad), y unos baños romanos junto al río (Termas).
Si os gustan los museos, nosotros ya sabéis que no somos mucho de sitios cerrados, tenéis el Museo de Tessé, en un destacado edificio del siglo XIX. Es uno de los grandes museos de Mans junto al museo de Allonnes y el nuevo museo de arqueología. El museo fue creado durante el reinado de Luis XVI y conoció diversas evoluciones y variantes. Hoy es día, es conocido sobre todo por sus colecciones egipcias y representaciones pictóricas mitológicas de primer orden. El museo de la reina Berenguela agrupa las obras sobre la historia de la Sarthe y sobre la vida de Le Mans.
En los meses de julio y agosto, de martes a sábados, cuando cae la noche, se realiza un espectáculo de luces y música por todo el centro histórico: le llaman la “noche de las quimeras”. También hay un juego “laberinto de quimeras” y un espectáculo romano “les masques et le dragon” por esas fechas. Vale la pena entrar, aunque como nosotros, no podáis disfrutar de esto, pues el interior es precioso sin artificios.
Tras la catedral hay unas escaleras que bajan al río. Aunque parezca poco atractivo, bajando hay otra perspectiva, podéis ver las murallas, las casas… y hacer buenas fotos del lugar.
Teníamos que llegar todavía al hotel, y nos quedaba un buen rato, así que nos conformamos con pasar un par de horas de paseo, callejeando entre sus calles como si fuésemos protagonistas de las muchas películas que se han rodado aquí, y volvimos a nuestro cochecillo.
Le Mans – Caen: 159 km.1 hora 50 minutos (peaje:15,30€) – A88 y A28
Día 5. Étretat, Honfleur y Caen
¿Quieres recibir nuestros artículos directamente en tu correo?