Día 8. Buda, Parlamento y Mercado Central
Hoy hemos madrugado aunque no lo suficiente como para ver la puesta de sol. Cogemos las bicis y recorremos un buen tramo hasta Jane Haining rakpart (por cierto, en honor a la mujer escocesa que protegía niños huérfanos durante la segunda guerra mundial, que murió gaseada en Auschwitz), para ver lo que nos quedó del día anterior: el Vigaó y el Erzsébet hid (Puente de Elisabet), un puente blanco de arquitectura muy curiosa.

Luego seguimos hasta el puente de las cadenas para pasar a la parte “Buda”, muy bonito y con mejores vistas si vais por la parte derecha. Se llega a una placita desde donde parte un funicular (unos 4 euros), pero preferimos subir a pie por las escaleras (hay otro camino con una rampa), por recomendación de una chica que daba información turística, pues desde el funicular no hay vistas. Se tarda unos 5 minutos. El castillo de Buda no se puede visitar, solo las salas donde se exponen diferentes obras de la historia húngara y pintores locales. Vale la pena subir por los exteriores, las magníficas vistas al Parlamento y los palacios de la parte Pest.
Siguiendo el Palacio hacia el norte, hay una bajada que se sigue para legar al Templo o Iglesia de Matías, y el Bastión de los Pescadores.

Precioso todo el conjunto (entrar a la torre, bastión e iglesia 3.500 florines), todo muy turístico, ¡las vistas no os las podéis perder!

Luego bajamos por la calle Patriaks por unas escaleras que desembocan en un cruce de 3 calles donde hay muchos bares y pequeños restaurantes que parecen menos turísticos. Nos tomamos un par de frapés por 1.400 florines que nos supieron a ambrosía, y tras el pequeño descanso seguimos caminando paralelos al río en dirección al puente amarillo llamado «Margit híd«, de Margarita. Por el camino vamos viendo esa parte de la ciudad nada turística, agradeciendo tener la posibilidad de ir en bici… a pie se nos habría hecho muy largo, el calor ya aprieta bastante. Desde el puente, también hay unas vistas increíbles.
Dejamos las bicis cerca del Parlamento y damos un paseo por el lado norte, por la calle Jásai Mari. Hay muchos restaurantes así que tomamos un menú por 1.300 florines/persona (bebida y una especie de musaka muy rica). Antes de volver al Parlamento, paseamos por toda esa zona y nos tomamos un café helado, pues tenemos la visita programada a las 15:40 horas, pero hay que estar 20 minutos antes.

En realidad, ese tiempo de antelación creemos que es por evitar que la gente se retrase, porque no nos llaman puntuales… la visita dura unos 45 minutos y recorre los pasillos interiores y un par de salas, la de la corona incluida. Nos gusta tanto lo que la guía nos va contando sobre la historia del lugar y del país, anécdotas y curiosidades, como el lugar, pero nos esperábamos más, sobre todo teniendo en cuenta lo grande que es.

Salimos y merendamos antes de coger las bicis de nuevo para dirigirnos al mercado Central. Es muy turístico. De hecho, la planta superior está repleta de puestos con souvenires y pequeños puestecillos donde dan comidas (no a esa hora, claro). Abajo hay puestos de carne, embutidos, frutas… todo muy bonito, parecen diseñados por una revista de decoración. Así que aprovechamos para hacer una mini compra y cenar productos de la tierra. En una planta subterránea, bajando por unas escaleras, hay un súper y más tienditas.

Así que nos vamos a casa a preparar la cenita, reposar un poquito y cumplir con nuestra salida nocturna. Volvemos al castillo de Buda para fotografiar el Parlamento de noche, y toda esa parte (Pest) iluminada, trípode en mano. Damos toda la vuelta empezando por el puente de la Libertad (el verde), vamos paralelos al río y luego cruzamos el blanco, fotografiando el Parlamento. Y pasada la media noche, volvemos a dormir.

Día 9. Colina Gellért y parque Városliger
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