Día 2. Fortalezas, castillos e iglesias
Emprendimos camino a Keszthely, en el lago Balatoon, tras el desayuno del hotel.
La primera parada fue en un pueblo llamado Köszeg, a una hora de viaje, más o menos, por una carretera buena pero con bastante tránsito de camiones, por la que pudimos ver campos de trigo y de preciosos girasoles, pueblitos muy monos… un paisaje muy bonito de cielos muy limpios y calor.

Aparcamos en la carretera principal, donde no había ninguna máquina de zona azul, así que no pagamos. Se ve en una hora, y es muy recomendable. Encontraréis la plaza de la iglesia con casas muy chulas y una parte trasera que fue el barrio judío muy bonita. Las iglesias parecen estar cerradas pero no lo están, es para evitar que entre el calor, así que empujad y disfrutad de los interiores.

También hay una especie de fortaleza que recuerda a las rumanas, que estaba cerrada pero se podía pasear por los alrededores y el patio interior.
Por aquí ya se nota que si hay turismo es poco y local, por lo que todo es muy barato. Fruta y un refrigerio por menos de 1,5€, menús a 3€, etc.
De vuelta a las carreteras con encanto, encontramos a unos 5-10 minutos de camino un pueblo llamado Szombathely, donde aparcamos cerca de la sinagoga. Una pena porque se veía muy bonita por fuera, pero estaba cerrada. El centro del pueblo era bonito pero no nos gustó tanto como los anteriores. Aprovechamos para tomar una cervecita en el mejor bar del centro (1,30€).
Paramos en un castillo cerca de Sumeg, que desde la carretera se ve muy bonito, pero es súper turístico. Creo que se llama Várasárda. Andando hay algo más de 5 minutos, de camino fácil, o bien los taxis te suben por 2€/persona. No recomiendo mucho esta visita… las vistas no valen nada y la entrada cuesta 8 €/persona hasta las 16 horas. A partir de esa hora bajan el precio, pero por las fotos sabíamos que el interior está casi vacío.
Paramos a comer por el camino, en la Pizzería Giussepe, en la misma carretera a la altura de un pueblo anterior al que nos dirigíamos: Keszthely. Todo muy rico pero de precios algo subiditos para el lugar donde nos encontrábamos (ensalada + 2 pastas y agua por 5500 fl.).
En Keszthely nos pilló una carrera ciclista, así que callejeamos por su avenida principal (Kossuth hanjs u) y nos tomamos un refrigerio porqué llevábamos todo el día a 35º y curiosamente los locales de restauración no disponen de aire acondicionado.
Aparcamos cerca del Helikon Kastel, el sitio más barato y cerca del centro (sale directo a la calle peatonal), pero estaban de obras y el museo valía 8€/persona, así que pasamos porque nos interesaba ver el interior más que la exposición.

Luego fuimos a la playa, donde el parking sí es gratis (justo antes de cruzar las vías, el otro es de pago). Es súper turístico. No nos bañamos pero nos dimos una vuelta por los chiringuitos, pero sobre todo por el club náutico, con cabinas para cambiarse, la playita y la parte del lago donde hay patos y cisnes.
Siguiendo por una especie de embarcadero, salen unos barquitos que te dan una vuelta por el lago Balatoon. Nos costó 2400 fl. los dos y dura casi una hora… muy agradable con el sol poniéndose y la brisa soplando.
Para cenar encontramos una pizzería que curiosamente se llamaba como la del mediodía, debe ser una cadena, y estaba a tope, así que acabamos en «las ramblas» en otra pizzería que nos gustó más: Oyal (4340 fl. pizza y ensalada para compartir y 2 Szerengre (cervezas), todo riquísimo y de grandes raciones).
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