Hungría: día 10

Día 10. Barrio judío e Isla Margarita

Esta mañana nos levantamos a buena hora para llegar al Museo Casa del Terror  (20.000 florines/persona). Las dos primeras salas trata sobre el holocausto, parecidas a otros museos sobre ese tema, muy bien explicado y con un gusto y presentación muy estudiados. Luego se puede acceder a algunas salas donde recluyeron y torturaron a presos políticos. La visita nos llevó un par de horas, viendo todos los vídeos que van enseñando y leyendo todos los panfletos que te van dando, quizás 3 horas. Vale la pena.

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Buscamos un lugar donde comer en la avenida Andrassy y nos decidimos por un típico húngaro, la Kantin Traditional Hungarian donde probamos lo típico: de primero compartimos el goulash, excelente, y embutidos, que de nuevo no nos acaban de gustar. De segundo, dos guisos riquísimos y un par de postres que tampoco nos gustaron mucho (había menú por 11 €/persona).

Para la tarde teníamos previsto ir a un balneario, pero con las altas temperaturas no nos apetece ningún baño de agua caliente… así que nos vamos al barrio judío (si el primer día os paráis más, igual dais menos vueltas que nosotros), callejeamos por las sombras y nos tomamos un café helado.

Y de nuevo cogemos las bicis para plantarnos en media hora en la isla Margarita. Pensábamos que nos iba a dar tiempo y casi lo habíamos descartado. Es un lugar que podéis visitar el mismo día que vayáis al Parlamento.

Como todo el que llegaba, metimos los pies en la gran fuente de la entrada, pues las temperaturas seguían siendo altísimas. Nos relajamos allí plantados hasta que a las 17:30 horas empieza el espectáculo de luz de la fuente, muy bonito. Luego paseamos por todo el parque, viendo el jardín zen, la torre del agua, y el anfiteatro. Volvimos por los jardines durante una hora y a la vuelta, sobre las 19:00 horas, empieza el espectáculo de luz y sonido en la fuente. Está muy bien, con música clásica y también clásicos del pop y rock, y nos gustó mucho, mientras caía el sol.

11882587_10207711767851681_2474222304750350685_o.jpgVolvemos al centro en bici y damos a pie una vuelta para ver el ambiente. Y por fin subimos a la noria iluminada, para tener una vista aérea de la ciudad (2400 florines, unos 8 €/persona), por cierto preciosa, que fue muy divertida aunque se hace corta aunque 3 vueltas permiten verlo todo muy bien. Sube unos 100 metros, así que hay muy buenas vistas de toda la ciudad, y los monumentos iluminados se ven preciosos. La cabina tiene aire acondicionado, y fuimos solitos, así que muy a gusto. Por cómo son las lunas, no se pueden sacar fotos, pero se pueden grabar vídeos muy chulos.

Destrozados de tanto calor y bici, nos vamos a comer  sushi (en el “Yummy Noodles” en Teréz krt., 56 por 1.400 florines cada uno).

Día 11. Despedida de Budapest  y vuelta a casa

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