Las Islas Perhentian, en la costa noreste de Malasia, son ese paraíso tropical que aparece en Google cuando escribes “playas de agua turquesa que parecen Photoshop”. Solo por esto podéis imaginaros la ilusión y las ganas que tenía de ir… aunque a Iñigo no le gusta el plan de playa y no me atreví a reservar más de cuatro días. Pero, ¿quién podía resistirse a una isla sin otra forma de moverse que en barca, a pie o a nado?
Estas islas están formadas por dos islas principales: Perhentian Besar (la “grande”, más tranquila y familiar) y Perhentian Kecil (la “pequeña”, más animada y mochilera). Nosotros escogimos la primera. El único problema de llegar… es, bueno, pues eso… llegar.
El plan… y la realidad
Nuestro itinerario era sencillo:
- Vuelo Penang – Kota Bharu a las 08:45 horas.
- Llegada a las 09:45 horas.
- Traslado en furgoneta al puerto de Kuala Besut.
- Barco a Perhentian Besar a una hora estimada de las 11:00 horas.
Lo que no estaba en el plan: 7 horas de retraso en el aeropuerto.
Sí, siete. A esas alturas ya habíamos hecho más amigos que en un Erasmus, entre ellos un grupo de españoles majísimos con los que compartimos la angustia… y la salvación.
Contrarreloj hacia la isla
Tras mucha confusión subiendo y bajando varias veces del avión y barajando si viajar en otro con escala (cosa que descartamos), sobre las 17:00 h, por fin, despegamos.
En el aeropuerto de Kota Bharu nos esperaba el transporte, pero ya era tarde: estaba prohibido navegar de noche y nuestro hotel no venía a recogernos. La alternativa oficial: dormir en el puerto.
Pero entonces, milagro viajero: nuestros nuevos amigos habían contratado una barca privada y nos hicieron hueco.

Etapas del viaje nocturno:
- Furgoneta: más de una hora hasta el puerto, viendo el sol despedirse.
- Barcaza: maletas amarradas, focos apagados (porque no se permite navegar con luz de noche) y una tormenta de rayos y truenos pintando el horizonte como si fuera una película de piratas.
- Montaña rusa acuática: olas saltando sobre la cubierta, nosotros riendo/nerviosos y paradas en diferentes embarcaderos para dejar a nuestros compañeros en sus resorts.
Llegamos a Perhentian Besar pasadas las 21:00 h, empapados y felices. Porque la verdad es que nos lo tomamos con humor y estábamos contentos de amanecer ya en la isla, así que lo pasamos en grande.
El hotel: Cozy Resort
Nuestro refugio en la isla era un grupo de cabañas de madera sobre la colina, frente a una playa privada. De día, un lujo. De noche, una llegada épica. No tenía embarcadero, a diferencia de otros hoteles, y tuvimos que recorrer un buen trecho por un camino de arena entre restaurantes con las maletas. Pero seguíamos contentos de haber llegado y de lo majos que eran las parejas que habíamos conocido.
El restaurante del resort tiene mesas directamente sobre la arena y ofrece carta y barbacoa. Esa noche nos limitamos a cenar unos noodles, arroz y refrescos, más que suficiente después de la travesía. Estaba todo espectacular y las personas que nos atendieron eran súper agradables. La tormenta que cayó en ese momento también fue espectacular, mientras escuchábamos los cánticos de la mezquita que había justo en la isla de enfrente.
La cabaña, por dentro, era toda de madera, con el encanto rústico… y el baño típico del sudeste asiático: ducha sin separación, todo acaba mojado… Sí, estaba algo viejillo y quizá por las fotos esperábamos la “cabañita de postal”, pero hablando con otros viajeros descubrimos que esa es la tónica en la isla. A pie de playa, la humedad manda y al día siguiente ya estábamos hechos a nuestra casita.

Sobre las Islas Perhentian
- Ubicación: costa noreste de Malasia, mar de la China Meridional.
- Acceso: en barco desde el puerto de Kuala Besut (45 minutos aprox.).
- Mejor época: de marzo a octubre (en la temporada de monzones muchos resorts cierran).
- Actividades: snorkel, buceo, kayak, senderismo en la jungla, relax total.
- Curiosidad: no hay coches ni carreteras; todo se recorre a pie o en taxi-boat.
Perhentian Besar es más tranquila, con resorts y familias; Perhentian Kecil es más animada, con ambiente mochilero y fiestas nocturnas.
Lecciones del día
- Nunca subestimes la logística para llegar a una isla paradisíaca.
- Haz amigos en los aeropuertos: pueden salvarte de dormir en un puerto oscuro.
- No te ofusques por los contratiempos: quizás pierdas un día, pero puedes ganar otras cosas. En nuestro caso una bonita amistad.
- La travesía nocturna sin luces, con tormenta y olas, es gratis y te ofrece tu dosis de adrenalina viajera. Eso no tiene precio ni se puede contratar.
¡Vamos a seguir disfrutando, tras esta aventura llena de risas y complicidad!
¿Quieres recibir nuestros artículos directamente en tu correo?