Día 5: Antiguo sultanato de Melaka

Una de las ciudades que más dudamos en visitar, fue Melaka o Malaca. Está al sur de KL, a 148 kilómetros, casi 2 horas sin tráfico, pero no estaba en nuestra ruta, debíamos volver de nuevo a Kuala Lumpur, por lo que le estuvimos dando muchas vueltas. Pero la gran diversidad cultural y su rica historia nos convenció de ir al menos un día y explorar sus rincones y probar su gastronomía típica.

De camino, podéis parar en la ciudad de Petrujaya a 36,6 km. de KL y 138 de Malaca (53 minutos y 2 horas respectivamente). Es la sede del gobierno del país desde 1999 y su atracción principal es la rotonda más grande del mundo, de una longitud de 3,5 km. donde se encuentra el palacio real Istana Melawati, donde vive el Jefe de Estado y monarca de Malasia. Si os acercáis tampoco os perdáis su embalse de 400 hectáreas con varios puentes espectaculares y la Mezquita Putra en una de sus orillas, con una preciosa cúpula de granito.

La ciudad, ubicada en la costa oeste de Malasia, destaca por su historia y su centro antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: fundada en el siglo XIV por un príncipe hindú, Malaca se convirtió en un puerto estratégico para el comercio, lo que atrajo a potencias europeas. A partir del siglo XV, fue conquistada sucesivamente por portugueses, holandeses y británicos, hasta lograr la independencia en 1957.

Evidentemente, aquí no pasamos el día entero, porque no madrugamos mucho y tardamos en llegar, hacer el check-in… os recomendamos que el hotel tenga parking, porque no es fácil aparcar.

Para seguir el itinerario que os voy a sugerir, podría ser útil alquilar bicicletas para desplazaros, aunque nosotros no lo hicimos porque comenzamos el recorrido desde el hotel, que estaba muy céntrico, además de ser uno de los días más calurosos:

1. St. Francis Xavier Church: Esta iglesia neogótica (siglo XIX) fue construida sobre una iglesia más antigua por el sacerdote francés Fabre en honor a San Francisco Javier, conocido por sus milagros y labores evangelizadoras. Su diseño se inspira en la Catedral de San Pedro en Montpellier, con la particularidad de un pórtico y coloridas vidrieras que resaltan en el interior blanco. Nos sorprendió lo torcida que estaba. No se podía acceder por estar en obras, totalmente necesarias para su mantenimiento y un andamio la rodeaba. Delante podéis ver el bastión Victoria, una fortaleza del período portugués que se llamó St. Domingo, como parte de un fuerte, hasta el 1941.

2. Dutch Square: Una icónica plaza roja construida en 1753 que conmemora los 100 años de ocupación holandesa. Aquí se encuentran la Christ Church, de 1753 (entrada gratuita), la fuente de la Reina Victoria, la torre del reloj y el Stadthuys, un edificio que data de 1641-1660 y actualmente alberga el Museo de Historia y Etnografía. Se pueden subir unas escaleras frente al reloj para tener una mejor vista de la plaza, como se ve en la foto.

Aquí podéis entrar al Stadthuys: este edificio, construido en 1650 como residencia del gobernador holandés, alberga el Museo de Historia y Etnografía. Entrada: 5 MYR. Horario: de 9 a 17 h y hasta las 21 h los fines de semana.

3. Museo Marítimo: Su principal atracción es la réplica del barco «Flor de la Mar», que naufragó cargado con el saqueo de la ciudad, junto al río. Dentro, se exhibe la historia de Malaca en diferentes períodos, desde el Sultanato de Melaka hasta la ocupación europea, con una interesante sección sobre el ecosistema marino. Horario: de 9 a 17 h y hasta las 21 h los fines de semana. Entrada: 20 MYR (aprox. 4,50 €). Definitivamente, no os lo recomendamos.

4. Menara Taming Sari: Esta torre de 110 m ofrece vistas panorámicas de 360° de la zona histórica desde una plataforma que asciende a 80 m en 7 minutos. Entrada: 26 MYR (aprox. 6,35 €). Horario: de 10 a 23 horas. Hay que sacar las entradas (cerca hay un baño curioso… bajo pago), y después hacer la cola para subir. Va rápido, pero hay mucha gente y al final estamos 20 minutos. Por lo menos te dan una botellita de agua 🙂

Es ya muy tarde, y nos decidimos a comer a un sitio que hay en el mercadillo con aire acondicionado, porque aunque hace 30º la sensación térmica es de 36º. Como siempre, comemos genial, a pesar de descartar los dos restaurantes recomendados en otros blogs: el Jonker 88, pero que debía llevar tiempo cerrado. Era famoso por su su Cendol (postre de hielo que también podéis probar en la calle principal de Chinatown, el Jonker Walk). Y el Kedai Kopi Chung Wah, conocido por su pollo con arroz, aunque suele tener largas filas y con ese calor… pasamos. En cualquier caso, no dejéis de degustar el plato típico de Malaca, el Laksa, una sabrosa sopa con diferentes ingredientes que puede llevar caldo ácido o de coco.

Nos vamos al hotel a descansar un poco, nos damos una buena ducha para refrescarnos y nos tomamos un coco helado muy rico antes de continuar explorando la ciudad:

1. Palacio del Sultán: Situado a los pies de St. Paul’s Hill, es una réplica de madera de 1985 que reproduce el palacio del siglo XVI. Este museo alberga más de 1.000 objetos históricos de la región. Entrada: 20 MYR (4 €). Horario: de 9 a 17 h. Nosotros no pudimos entrar porque comiendo nos dieron las mil, pero tampoco nos interesaba verlo por dentro, así que perfecto, y aprovechaos para subir por Bukit Melaka.

2. Fortaleza A Famosa y Porta de Santiago: Construida en 1511 por Alfonso de Albuquerque, esta fortaleza fue clave en la Ruta de las Especias. Actualmente, solo se conserva la Porta de Santiago, un símbolo histórico de la ciudad. La entrada es libre.

3. St. Paul’s Church: Construida en 1521 sobre una colina como agradecimiento de un noble portugués tras sobrevivir a una tormenta, la iglesia fue convertida al protestantismo bajo dominio holandés. Hoy, en estado ruinoso, ofrece vistas panorámicas de la ciudad.

También pasamos por un parque donde hacemos algunas paradas, y el Proclamation of Independence Memorial:

Nos preparamos para el atardecer, cogemos el coche y nos alejamos de la ciudad para hacer una visita que me apetecía muchísimo:

1. Melaka Straits Mosque: Construida sobre una isla artificial en 2006, la mezquita parece flotar sobre el agua cuando sube la marea. Podéis aparcar cerca, en la misma carretera.

Ofrece vistas espectaculares al atardecer, pero si no llegas antes de la hora del rezo, no podrás entrar. A nosotros nos apetecía, más que entrar, verla con la puesta del sol, pero los alrededores estaban cercados, en un lado por estar prevista la construcción de edificios, y en el otro por los vecinos.

Nosotros fuimos por detrás de los edificios, para no molestar, y anduvimos por las rocas hasta estar lo suficientemente cerca. No es el lugar más romántico del mundo, pero es muy bonita la vista de la mezquita iluminada abocada al mar… el problema es que el lugar por donde se puede ver, es justo por donde se pone el sol.

2. Otra visita que no hicimos fue ir al Bukit China, el cementerio chino más grande fuera de China, donde reposan más de 12.000 tumbas y se celebró el matrimonio entre el sultán de Malaca y la princesa china Hang Liu.

3. Paseo en barco por el río Melaka: Este recorrido de 45 minutos permite admirar las casas y el arte urbano a lo largo del río. El costo es de unos 10 MYR, y los barcos operan de 9 a 23 h.

4. Disfrutar del barrio chino y sus paradas de comida, puestos de joyitas y masajes orientales. Es lo que se llama Night Market, sobre todo en la Jonker Street. Otras calles alrededor del río se llenan de gente que va a cenar o a tomar una copa, y se cera un ambiente súper festivo y muy alegre.

5. Pero para fiesta y feria la que se monta en el paseo «marítimo» que lleva desde la plaza holandesa o roja hasta Menara Taming Sari. Desconozco si se organiza todos los días, parecía más una fiesta puntual y, además, los puestos eran musulmanes, pero imaginaos un mercadillo enorme salteados de puestos de comida, bebida, dulces… increíble. Encontraréis unas mesas corridas donde comer los platos exquisitos y por menos de 2€/persona.

La verdad es que ha sido un día increíble en una ciudad con mucha personalidad y mucha juerga. Mención a parte requiere los tuk-tuk temáticos, pues van súper decorados con peluches, luces… y música a todo volumen. De día ya impresionan, pero cuando los iluminan ya es una fantasía… volvemos paseando por el puerto paseando hasta el hotel, tras 19622 pasos.

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