
Por su parte, la Selva Negra se extiende desde Karlsrhue hasta Friburgo, de norte a sur. Se dice que su nombre nace de la apariencia oscura que los bosques de abetos le dan, también que los romanos la denominaron «Populus nigra» por el tránsito y los caminos que atraviesan sus bosques… sea cual sea el motivo, lo que podrás comprobar conduciendo a través de ella, es que la gran densidad de sus infinitos bosques no deja entrar casi la luz, dejando a tu paso lagos increíbles (como el Glaswaldsee, el Mummelsee, el Kirnbergsee, el Feldsee, el Titisee y el Schluchsee, que es un lugar muy turístico y se considera ser el mayor pantano de la Selva Negra, con unos 7,5 km de ancho), embalses (como el Schwarzenbachstausee, el Wehrastausee, el Witznaustausee, el Stausee Kleine Kinzig o el Nagoldtalsperre que dejan verter sus aguas de forma controlada, para regula hidráulicamente el bosque), siguiendo el río Kinzig, que separa el norte y centro de la zona, y sus carreteras pegadas a grandes árboles salvajes te provocarán escalofríos… Pero en medio de este paisaje tan oscuro y bonito como natural, tu ruta te ofrecerá paradas para visitar preciosos pueblecitos con carácter, riachuelos naturales, cataratas de todo tipo, y te enseñará el gótico a través de la arquitectura de diferentes edificios de las ciudades cercanas más importantes de Alemania.
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