Hungría: día 5

Día 5. Siófok y Székesfehévjar

Nos despedimos del hotel, donde nos encontramos un recepcionista muy simpático (increíble y por ello lo cuento) que nos contó que si no lleváramos coche húngaro, las multas no llegan a España, así que bien pagada está. Había estado en Madrid, Málaga y Barcelona y era forofo del fútbol español… conocía la Real (nosotros tirando para casa) Xabi Alonso, San Sebastián… y nos contó que su hijo llevaba 4 años aprendiendo español.

Desayunamos en el centro por poco menos de 4€ los dos, probando los dulces típicos de la zona y salimos al norte camino Székesfehàrvjàr.

Antes de llegar al destino, queríamos parar en un pueblo situado al sur-este del lago Balatón: Siófok, recomendado por los lugareños. Para el camino compramos agua, bollos y fruta, todo por menos de 1 euro… y llegamos en una hora y media, con 37º, el peor día de calor con diferencia.

La chica que me atiende en la oficina de turismo es de lo más desagradable… No se levanta de su silla, me grita desde la otra punta del mostrador y me contesta mal a mis preguntas… una pena la imagen que nos estamos llevando, por mucho que intentamos justificarlo.

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El pueblo es turístico a tope. Tiene 9 kilómetros de playa gratis y 7 privadas. También han hecho una especie de paseo con restaurantes y tiendas de souvenirs y cosas playeras que desemboca en la playa, que es de roca y con césped. También hay patitos y cisnes, pero todo es como más exagerado, más a lo grande que en el norte.

Callejeando, hay casas señoriales donde parece que vivieron artistas locales, por lo que a nosotros no nos dicen mucho, pero son bonitas, con cierto aire decadente. Hay también un parque y una torre del agua, símbolo de la ciudad, justo donde información turística. En frente hay un centro comercial donde comimos por 2020 florines en un chino… increíble! Queríamos ver si eran diferentes a los de España y son muy diferentes aunque los platos son del estilo. Te daban bebida, un plato de fideos o arroz y dos tipos de salsa con pollo por encima. Ración más que generosa.

Vamos hacia el río y la playa, damos una vuelta y para el hotel, que lo tenemos reservado en Székesfehévjar, a media hora más o menos.

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El hotel está genial, aire acondicionado, categoría 4 estrellas y pegado al centro (con parking gratuito).

Vimos todo el centro en una hora, helado incluido (por menos de un euro dos helados súpergrandes de galleta excelente y sabor cremoso buenísimo… el mejor que he comido nunca).

Como al día siguiente nos vamos ya para Budapest y allí tenemos un apartamento, vamos a hacer unas compras, porque queremos desayunar todos los días, y al día siguiente es domingo (súper compra por menos de 15 euros). Descansito y a cenar.

Son fiestas y hay conciertos y actividades así que esperamos a hacer hambre tomando una cervecita viendo a un guitarrista tocar y el ensayo general de una representación y baile de danza muy extraño.

Cenamos en una terraza mexicana (5.400 florines unos nachos, 2 cervezas y 2 platos enormes de fajitas de pollo), pero nos acribillan los mosquitos.

6. Castillos y pueblos camino a Budapest

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