Pre-viaje: Lisboa

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Gracias a los vientos del Atlántico, el clima de Lisboa es muy suave, la temperatura mínima no suele bajar de los 6ºC, aunque es una ciudad lluviosa, por lo que en vuestro equipaje es importante incluir un pequeño paraguas o un chubasquero (mejor para salvar los fuertes vientos que en ocasiones trae la lluvia… puede quedarse algo corto el que sugería para viajar).

En todo caso, en cualquier época del año vas a encontrar mejor tiempo que en España, aunque si quieres garantizarte sol y disfrutar de las playas cercanas, los meses de julio y agosto son una apuesta segura.  En verano la temperatura mínima ronda los 18ºC y las máximas pueden estar algo por encima de los 30. Nuestra recomendación es aprovechar la primavera y el otoño, con menos turismo y calor moderado, superando los 20º puntualmente y mínimas que como mucho pueden llegar a 15.

El viaje sobre el que nos basamos fue en el puente de todos los Santos (octubre – noviembre) y anduvimos cómodamente en manga corta y chaqueta ocasional durante el día, y con un abriguito para la noche.

Sobre el alojamiento, existe una variedad increíble. Hay una zona algo alejada del centro (unos 20 minutos a pie, pero con autobuses y estaciones de metro muy cercanas), que rodea la plaza Marques de Pompal donde se encuentran los más baratos. Nosotros solemos visitar diferentes páginas y nunca aceptar hoteles con puntuaciones de los viajeros inferiores a 7, así que nos decidimos por el Hotel 3K Madrid (opiniones y reservas aquí), con una relación calidad-precio muy buena (unos 60 euros/noche la habitación doble sin desayuno) aunque algo viejete pero muy limpio, con una habitación y baño muy amplios. Tiene wifi gratuita aunque bastante lenta.

Consejos y curiosidades:

Relacionado también con el anterior comentario sobre hoteles, nuestra recomendación es contratarlos sin desayuno. Como adelantaba, Lisboa está plagada de cafeterías y pastelerías en las que se ofrecen dulces realmente exquisitos. Además, los precios son bastante más bajos, por lo que al precio de un desayuno español, podrás darte un pequeño festín matutino.

DSC_3592En particular, los más famosos son los “pasteles de nata”. Curiosamente, no son de nata, son de crema, y aunque parecen pequeños llenan un montón, tanto por la pasta en sí como por el gran relleno que llevan, así que ¡empezad por uno!

Estos pasteles se ofrecen en todas partes en versión normal y mini a un precio asequible, pero los mejores son los que siguen la receta secreta (solo 3 personas en el mundo la conocen) del Monasterio de los Jerónimos, los pasteles de Belem, que se elaboran sólo en la Fábrica de mismo nombre y que en nuestro recorrido os indico para que no os quedéis sin probar el mejor pastel del mundo.

En cualquier caso, en general los dulces portugueses merecen la pena, prueba los que más te apetezcan, como el “Pastéis de Cerveja”, o el de coco, ¡buenísimos!

Algo curioso y que creemos que debería extenderse a todo el mundo, es la costumbre de las pastelerías, panaderías, cafés, etcétera, de tener una jarra de agua y vasos cerca de la barra, en una mesita auxiliar, a disposición del cliente. En muchos restaurantes, además, te sirven directamente agua en jarra gratuita, y te cobran las bebidas embotelladas que pidas aparte. Es un mínimo que se agradece, cortesía que seguro que todos los clientes premian con una propina.

En Portugal hay dos cervezas de fabricación local: la Sagres y la Super Bock, que merecen la pena probar.

El punto más negativo: si alguien de aspecto ocioso se dirige a ti en el centro, no te extrañe que te ofrezca drogas… ¡están por todas las calles! Sin embargo, no son problemáticos, respetan un no sin insistir.

Una oportunidad: los domingos hasta las 2 de la tarde los museos son gratis (puede haber alguna excepción), así que reserva esa mañana. Es una buena idea, si vas de fin de semana y vuelves en domingo, dejar el primer día que te propongo en nuestro plan para el último. Empieza desayunando un buen pastel de crema para coger fuerzas y empieza tu periplo… ¡es la zona de más museos!

En general, Portugal ha sido un destino tradicionalmente considerado como barato para el resto de la península. Si bien es cierto que Lisboa es más barato que muchas ciudades de España (desde luego que Donostia), las diferencias se recortan cada vez más, así que mejor no vayamos con esa idea porque ¡nos parecerá todo caro!

DSC_3107La ciudad de Lisboa es la ciudad de las siete colinas, y por ello tiene múltiples miradores repartidos por sus barrios; murallas y cañones, el Castillo de San Jorge, el río Tajo, jardines, molinos de viento, la sierra de Sintra, el mar, vistas de otros barrios como Alfama, el Barrio Alto, el centro histórico o la Baixa… cada uno tiene sus propias vistas y su interés particular. Siempre que veas un cartel indicándolo, ¡no lo dudes! En cada una de sus colinas encontrarás como mínimo uno, pero hay tantos que son difíciles de escoger y de encontrar… por lo que ten los ojos abiertos y úsalos para tomarte un pequeño descanso y disfrutar de una visión más reposada.

A pesar de querer escuchar fados y de buscar información por todo el barrio de Alfama (donde es típico), no encontramos a ningún lugareño que nos aconsejara uno… todos nos confirmaban que los espectáculos que se ofrecen con cena incluida, en plan turístico, son mediocres y caros, así que nos quedamos con las ganas. Sin embargo, si estáis atentos, quizás podéis escuchar algún espontáneo cantando en cualquier esquina del barrio, por unas monedas…

Transporte

Sobre cómo moveros por la ciudad, mi consejo es evitar a toda costa el coche. Es una ciudad grande pero muy bien comunicada y que invita a callejear. Para cuando estéis cansados y decidáis dar un respiro a vuestros pies, también os iré indicando números de autobuses, metros y cómo no, tranvías (no es barato, el trayecto sale a 2,85 euros). No puedes dejar de subirte a uno, de los 58 que componen la red, 40 son tradicionales, ¡contágiate de su traqueteo nostálgico y cuélalos en tus fotos!

En diferentes páginas y blogs sobre Lisboa, aconsejan comprar la “Lisboa Card”. De hecho, se ofrecen enlaces para adquirirlas on-line. Mi opción, desde luego, es no hacerlo, al no ser que vayas en plan museos y visites varios en un día. Ten en cuenta que aunque no se active hasta que realices la primera visita o transporte, es una tarjeta que va por horas, por lo que para que te salga a cuenta, deberás usarla mucho.

En mi caso compré una tarjeta de transporte “normal” (personal , no se pueden picar dos pasajeros para un mismo trayecto), recargable para movernos en bus, metro, tranvía y tren, para nosotros mucho más económico.

Los autobuses salen desde muy temprano, pero muchos dejan de pasar a partir de las 9 de la noche. La buena noticia es que en fin de semana existen “night bus” gratuitos. Los metros, sin embargo, están hasta la una y con una frecuencia buena. Aquí os dejo el recorrido de los metros:

Lisboa_metro - Cópia

Finalmente, y aunque no lo voy a incluir en el recorrido para conocer Lisboa, en caso de tener más tiempo, es buena idea hacer todo el recorrido del tranvía 28. Además de por ir en este medio, podrás ver lo mejor de la ciudad en un solo trayecto.

Si vas en…

  • Febrero: puedes coincidir con el Festival Internacional del Chocolate, que se celebra en Óbidos.
  • Abril: consulta fechas del festival de Cine Independiente Indie.
  • Mayo: la feria del libro te espera en los jardines del Parque de Eduardo VII.
  • Junio: Durante dos semanas en el barrio de Alfama hacen las fiestas de Santo Antonio, donde el día 13 hacen sardinada y la sopa “Caldo Verde”.
  • Verano:  en la misma calle del elevador de Santa Justa (o Da Bica), es típico tomarse una “amarguinha com limao” en un local llamado Bicaense.
  • Septiembre: Entrar en las Galerías Romanas Subterráneas (zona Baixa), el acceso está abierto ¡sólo durante tres días al año!

Lecturas relacionadas:

Invierno en Lisboa, de Antonio Muñoz Molina.

Tren nocturno a Lisboa, de Pascal Mercier.

Día 1. Belem

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