Lisboa: Día 1

Día 1. Belem

Vamos a suponer que durante la primera jornada no vamos a disponer del día completo, así que aprovecharemos para ir a una de las zonas más alejadas como es el Barrio de Belem.

Partiendo del centro, desde la Baixa (Plaza del Comercio), coge el tranvía número 15 y baja en la parada del Monasterio de los Jerónimos, aproximadamente hay unos 20 minutos de duración. Los autobuses 28 y 714 también te llevan desde el centro.

En un espacio relativamente pequeño, puedes observar los monumentos más emblemáticos de la ciudad: el Monasterio de los Jerónimos, la plaza del Imperio, la Torre de Belén y el Monumento a los Descubrimientos. Además de las vistas al infinito Atlántico, se puede comprobar el Cristo Rey (copia del Cristo Redentor de Rio de Janeiro), y el Puente 25 de Abril. DSC_2919

No te puedes marchar de la zona sin acercarte a la fábrica donde se producen los tradicionales y deliciosos pasteles de Belem (ver referencia en consejos y curiosidades). Lo encontrarás fácilmente si cuando vuelves del monasterio, sigues la calle recta en dirección al centro. Nosotros tuvimos la suerte de no encontrar cola, pues fuimos a última hora de la tarde de un día de labor de octubre… pero ¡prepárate para un buen rato de espera! Aunque vale la pena, no lo dudes ni por un momento. Además, frente a  la fábrica tienes la parada del tranvía para volver a casa, y también de autobuses. Si duermes cerca del Marqués de Pompal, la línea 727 te deja allí mismo.

En caso de disponer de casi todo el día, puedes visitar el Museo Nacional de Arqueología y el Museo dos Coches o de Carruajes (cuenta que un par de horas te llevará), este último muy aplaudido, aunque nosotros no fuimos a ninguno de los dos.

Día 2: Centro, barrio de La Baixa y barrio Alto

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