Amsterdam: comer

¿Qué y dónde comer?

Si queréis tomar comidas y bebidas típicas holandesas, en invierno lo tendréis fácil, pues los guisos son los platos estrellas: erwtensoep (sopa de guisantes espesa y servida con salchichas ahumadas, dados de tocino y pan blanco o negro); groentensoep (un consomé con verduras, vermicelli y albóndigas de carne); hutspot (patatas, zanahorias y cebollas); klapstuk (un estofado de carne) y boerenkool met rookworst (col rizada con patatas y salchichas ahumadas). Como tapas también son famosas las albóndigas fritas con mostaza llamadas “biterballen”.

También tienen una ámplia variedad de postres, como: flensjes o pannekoeken (25 tipos diferentes de tortitas), wafels met slagroom (barquillos con crema batida) y los poffertje (pequeñas rosquillas fritas espolvoreadas con azúcar). Nosotros nos quedamos con las mil variedades de quesos… de hecho encontraréis tiendas donde podéis probar antes de comprar los diferentes tipos y también enriquecidos con pimentón y otras especias. Muy, muy ricos.

En nuestro caso, como fuimos en verano, nos quedamos con los broodjes, que además de podernos tomar fríos, son una especie de bocadillos en plan “comida rápida” que se vende en los broodjeswinkels, que pueden ser kioscos blancos decorados con banderas y motivos holandeses. Esos bocatas se rellenan de pescado principalmente. Aquí se pueden tomar también los famosos “maatjes haring” o simplemente “haring” que no deja de ser un arenque crudo, aunque está marinado. Te lo sirven con cebolla picadita o pepinillo, muy recomendable. Pero cuidado, solo abren por las mañanas, si lo dejas como tentenpié de tarde te quedarás sin probarlo. Nos recomendaron el “Rob Wigboldus Vishandel”, cerrado durante nuestra estancia, situado en un callejón cercano a Dam Square, en Zoutsteeg, 6. volendammer-fachada-restaurante

En este callejón, sin embargo, en el lado de enfrente y algo más al fondo, encontramos un pequeño restaurante de apenas 5 mesitas donde sirven platos de pasta artesanal de elaboración casera cocinada al momento. De hecho, los fogones están justo delante de la barra y da gusto ver cómo te la preparan. El precio es bueno pero cierran pronto. Hay una única mesita de la calle, ¡os la rifaréis!

Por otro lado, y siempre que veáis un mercadillo en la calle, buscad la parada de salchichas. Puedes comerlas en unos bancos de madera que hay en la parada, son baratas, están exquisitas y puedes ponerles churrut y las salsas que prefieras.

Otro “plato” muy típico son las patatas fritas. Tienen muchísimas salsas y las sirven en un cono de papel, aunque la que más ofrecen es la mayonesa: en Voetboogstraat, 31 el “Vleminckw fries” ofrece por 2 – 3 euros ración.

Además, y gracias o a pesar de la colonización holandesa en las indias orientales, hay muchos restaurantes indonesios, indios y chinos. Vale la pena probarlos, aunque nosotros optamos directamente por los restaurantes rápidos y baratos tipo “Wok to walk”, que están por todas partes aunque a horas punta con colas.

En cuanto a las bebidas, los actóctonos son el Curaçao, Triple Sec, Parfait d’Amour, y las versiones holandesas del licor de menta, licor de melocotón, brandy y anisete. Y cómo no, las mil variedades de cervezas, como las “pils” rubias y espumosas. La Grolsch y la Heineken, las joyas de la corona. También tostadas, morenas dulces como la Bokbier y la Witbier blanquecina y turbia que suelen presentar con una rodaja de limón. Nosotros estuvimos en una cervecería donde podías pedir de barril, más económicas, de diferentes tipos.

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Lo mejor es compartir un par y así poder probar unas cuantas.

En los restaurantes no tendréis problemas de horario. La cocina cierra tarde y siempre os quedarán las típicas cadenas de comida rápida.

Calle Singel, 103: Típica comida holandesa pero sólo para comidas. De los 15 euros por persona no es fácil bajar, pero la comida es buena y sana.

Broodje Bert, en Singel, 321. Nos avisaron de que daban mal los cambios en una página de internet, pero nosotros no tuvimos ningún problema. Dan ensaladas, tortillas y bocatas excelentes y muy baratos. Creo que fue nuestro preferido (foto). 

Otros restaurantesque llevábamos en nuestra lista pero que no testamos son:

Van Speyk en Spuistraat 3º, del Barrio Rojo. De amplios horarios para cenar pero precios de 18 – 43 euros, con críticas buenísimas pero nos pareció caro.

Piqniq en Lindengracht, 59 (cerca de la casa museo de Anna Frank, en el barrio de Jordaan). Ofrecen pinchos de 2 a 8 euros, pero cierran pronto al mediodía, nos quedamos en la puerta…

De laatste Kruimel en Langebrugsteeg 4, para probar dulces y sandwiches ricos, recién hechos y a precios baratísimos (no lo encontramos).

– Uno para tomar carne por unos 20 euros, con comentarios de clientes muy satisfechos, que no probamos por falta de tiempo: La Luna steakhouse grill en Lange Leidsedwarsstraat, 25.

Van Kerkwijk en Nes, 41, en el barrio rojo.  De gran calidad y comida típica holandesa, con precios de 10 a 30 euros. Los menús los cantan los camareros y se confeccionan según los productos que adquieran cada día en el mercado. Íbamos avisados de las colas que había pero no pudimos evitarlas… tienen mesas en la calle acogedoras (dentro el calor es bestial), pero hay que ir muy pronto o estar dispuesto a esperar tomando una cervecita.

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